17May/19

LAS APARICIONES DE FÁTIMA

– Mensaje De Advertencia y Anuncio De La Victoria –

Parte 1
Por P. Alex Barbosa de Brito, EP.

En la primavera de 1916, Lucía, Francisco y Jacinta llevaban una tranquila vida de pastorcitos, en la pequeña aldea de Aljustrel, hasta entonces prácticamente desconocida, incluso por los portugueses. Lucía, la mayor, aún no había cumplido los 10 años. Se complació la Divina Providencia en elegir a estos inocentes niños para hacerles un encargo de enorme importancia y repercusión a nivel mundial.

Un celestial mensajero.

Ahora bien, cuando Dios llama a alguien para realizar una misión especial, no sólo le proporciona a esa persona los dones naturales y sobrenaturales adecuados para ella, sino que la prepara con antelación, bien haciendo resonar la voz de la gracia en lo más íntimo de su alma, bien por medio de un mensajero empíreo.

       En el caso de los videntes de Fátima, la Soberana del Cielo y de la tierra quiso que un príncipe de la corte celestial viniera a prepararlos. ¿Quién era él?

       El reino luso, destinado a cruzar los mares y abrir continentes enteros para la propagación de la fe, todavía no había terminado de nacer y Dios ya le había designado un ángel para que lo amparase. Con motivo de su Bautismo, en 1109, Don Alfonso Enríquez, primer rey de Portugal, fue consagrado a él; y con el transcurso de los siglos la devoción popular al Ángel Protector de los Portugueses iba estableciéndose. En 1504, el Papa León X oficializó su culto al instituir la fiesta del Ángel Custodio del Reino.

       Éste ángel fue el escogido por la Madre de Dios para preparar a los pastorcitos de Fátima. Y él cumplió su particular incumbencia en tres apariciones sucesivas durante el año de 1916.

Primera aparición: “Soy el Ángel de la Paz”.

En su libro titulado Era una Señora más brillante que el sol, el P. João de Marchi realiza un detallado relato de dichas apariciones, que resumimos en las siguientes líneas.

       En un luminoso día de primavera de aquel año, los niños habían llevado el rebaño a pastar a un lugar llamado Loca do Cabeço. Todo estaba tranquilo. Después de rezar sus oraciones habituales, se pusieron a jugar. Sobresaltados por un fuerte viento que, de repente, empezó a sacudir los árboles, levantaron la mirada y vieron que, sobre el olivar, caminaba hacia ellos un joven resplandeciente como el brillo de un cristal atravesado por los rayos del sol, y que enseguida los tranquilizó diciéndoles: — ¡No temáis! Soy el Ángel de la Paz.

       A continuación se arrodilló, se postró con la frente en tierra y rezó:

      — ¡Dios mío! ¡Yo creo, adoro, espero y os amo! Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

       Después de pedirles que repitieran esa oración, se levantó y agregó: — Rezad así. Los Corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras súplicas.

       Dicho esto, desapareció, dejando a los pastorcitos en un aura sobrenatural tan intensa que casi no se daban cuenta de su propia existencia, y permanecieron largo tiempo repitiendo esa angélica oración. “Al día siguiente, aún sentíamos el espíritu envuelto en esa atmósfera, que sólo muy lentamente fue desapareciendo”, escribiría más tarde sor Lucía.

Segunda aparición: “Soportad el sufrimiento”

Al cabo de un tiempo, ya en verano, reapareció el ángel mientras los tres niños estaban jugando junto a un pozo, en el patio de la casa de Lucía. En esta ocasión les anunció que tenían una importante misión y les instó a que empezaran sin demora: — ¿Qué hacéis? ¡Rezad!

       ¡Rezad mucho! Los Corazones Santísimos de Jesús y María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofrecedle constantemente al Todopoderoso oraciones y sacrificios. — ¿Cómo hemos de sacrificarnos?, preguntó Lucía.

       — De todo lo que podáis, ofreced un sacrificio a Dios, en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido, y una súplica por la conversión de los pecadores. Atraed así sobre vuestra patria la paz. Yo soy el ángel de su custodia, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe.

Tercera aparición: “Consolad a vuestro Dios”

 Entre el final del verano y el principio de otoño regresó por última vez el celestial mensajero, trayéndoles un don de infinito valor. Habían terminado los inocentes niños su frugal merienda y, en lugar de empezar a jugar, se fueron a orar a una gruta cercana. Allí, de rodillas y con el rostro en tierra, rezaban la plegaria que les había enseñado el ángel: — ¡Dios mío! ¡Yo creo, adoro, espero y os amo!…

       El resplandor de una luz desconocida les hizo que interrumpieran su oración. Se levantaron y vieron al ángel, el cual sostenía en su mano izquierda un cáliz y sobre él una hostia, de la que caían unas gotas de sangre. Dejando el cáliz y la hostia suspensos en el aire, se postró en tierra junto a los pastorcitos y les hizo repetir tres veces esta oración:

       — Santísima Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo, os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores.

        Se levantó a continuación, le dio la Sagrada Forma a Lucía y les presentó el cáliz a Francisco y a Jacinta diciendo: — ¡Tomad y bebed el cuerpo y la sangre de Cristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos! Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.

       Hecho esto, se postró de nuevo en tierra y rezó con ellos tres veces más la oración: — Santísima Trinidad,…
       Finalmente se retiró y no volvió nunca más.

12May/19

EL MENSAJE DE LA VIRGEN EN FÁTIMA: El Premio y la Advertencia Por P. Fernando N. Gioia, EP

El Mensaje de Fátima es un verdadero divisor de aguas para las mentalidades contemporáneas.

Invita a toda la Iglesia, y al mundo, a un serio examen de conciencia.

Una tranquila y luminosa mañana de domingo, el 13 de mayo de 1917, fue el momento elegido por Dios, para transmitir al mundo, por medio de la Santísima Virgen María, a  tres humildes pastorcitos, un mensaje de gran trascendencia que “sigue resonando con toda su fuerza profética”, en el decir de San Juan Pablo II, invitando a la oración, a la conversión y “reparación de sus propios pecados y los de todo el mundo”  (12-5- 1997).

 

 

 

 

 

 

 

 

Los tres niños, Lucía de 10 años, y sus primos Francisco y Jacinta de 9 y 7 respectivamente, pastoreaban un pequeño rebaño de ovejas en un lugarejo llamado Cova da Iria, en Fátima, Portugal. El mundo asistía en esos momentos a la Primera Guerra Mundial que involucraba a numerosas naciones pero, en este alejado lugar de tan graves acontecimientos, los pastorcitos vivían su vida rutinaria.

De pronto, sobre una encina, se les aparece la Madre de Dios: “era una señora toda  vestida de blanco, más brillante que el sol”, en palabras de Lucía. Su semblante,    agregaba, era de una belleza indescriptible, no era ni triste ni alegre, sino serio, tal vez con un aire de suave censura: “Vengo a pediros que volváis aquí durante seis meses seguidos, los días 13, a la misma hora”. Después les dijo: “rezad el rosario todos  los  días, para alcanzar la paz en el mundo y el fin de la guerra”.

En julio, la tercera aparición, les dice: “La guerra va a terminar. Pero, si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre”. La impiedad avanzaba dominando la      tierra,  en 1939 comenzaba la Segunda Guerra Mundial.

En el año 2000, Juan Pablo II ordenó dar a conocer la parte de esta aparición llamada “el tercer secreto”. Era la “visión” de un “ángel con una espada de fuego en la mano izquierda… señalando la tierra con la mano derecha”, diciendo con fuerte voz: “¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!”

No cabría en un solo artículo el desarrollo completo de las apariciones, pero sí queremos resaltar aspectos que muestran su autenticidad como: la afluencia de gran número de espectadores en el momento de las apariciones, cerciorándose de que los niños no mentían; el prodigio de las transformaciones cromáticas y de los movimientos del sol; el fin de la Primera Guerra profetizado: “la guerra va a terminar”; la luz extraordinaria que iluminó los cielos de Europa antes de la segunda conflagración mundial observada    en varios países: “cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida sabed que es la señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes”.

Fueron así desarrollándose las apariciones hasta el 13 de octubre cuando ocurriera el prodigio – asistido por más de 70 mil personas – del sol aproximarse vertiginosamente sobre ellos y a poco retirarse. “En octubre haré un milagro para que todos crean”, les afirmó la Virgen el mes anterior. Todos estupefactos se miraban; era el milagro pedido  por los niños para confirmar las revelaciones. Al unísono gritaba la multitud: “¡El milagro, los niños tenían razón!”. Fue el llamado: “milagro del sol”.

El Mensaje invita – en el decir del obispo de Leiría-Fátima don Antonio Marto – “a      toda   la Iglesia y al mundo a serio examen de consciencia”, señalando que “después de  las Escrituras, es la denuncia más fuerte e impresionante del pecado del mundo” (5-2- 2016). Alguno preguntará: ¿y que dijeron los Papas al respecto?: Pío XI concedió una indulgencia especial a los peregrinos de Fátima. Pío XII sostenía que “ya pasó el tiempo  en que se podía dudar de Fátima” y, en 1946, por medio de su Legado, el Cardenal Masella, consagró el mundo a la realeza de Nuestra Señora de Fátima. Juan XXIII, cuando Cardenal, estuvo como peregrino en el lugar de las apariciones, y en su testam-ento donó  su cruz pectoral al Santuario de Fátima. Pablo VI fue el primer Pontífice en visitar Fátima, en el cincuentenario de las apariciones, el 13 de mayo de 1967. Juan Pablo II visitó el lugar de las apariciones tres veces, beatificando a los Pastorcitos, Francisco y Jacinta en una de ellas. En 1982, en Fátima, afirmaba que la invitación hecha por Nuestra Señora continúa “más actual incluso que hace sesenta y cinco años atrás. Y hasta más urgente”. Benedicto XVI llegando a Portugal manifestaba, “vengo como peregrino” y señalaba que: “Se ilusionaría quien pensase que la misión profética de Fátima esté concluida” (13-5- 2010). Francisco, por su lado, solicitó al Patriarca de Lisboa que consagrara su pontificado (13 de mayo del 2013).

Hablando a los pequeños pastores Nuestra Señora quiso hablar al mundo entero exhortando a los hombres a la oración, a la penitencia y a la enmienda de la vida; en vista  a la situación religiosa en que se encontraba el mundo en la época de las  apariciones. Estamos a un año del centenario del magno acontecimiento. Fátima acaba siendo un verdadero divisor de almas en los días de hoy. Sobresalen cada vez más dos familias de almas: una que comprende la crisis moral que asola el mundo contemporáneo; otra que considera que los problemas del mundo contemporáneo tienen poca o ninguna relación con la inmoralidad y la impiedad.

Perplejo queda uno considerando que, en su primera aparición, la Virgen Santísima solicitaba a los pastorcitos “reparación por los pecados con que Él (Nuestro Señor) es ofendido”, es decir que los pecados del mundo habían llegado a un tal grado – ¡en 1917! – que clamaban al Cielo. Y, por otro lado, ver la desintegración moral creciendo hasta nuestros días, ante lo que reclamaba San Juan Pablo II un 8 de mayo de 1996: “Los hombres se olvidaron de Dios y de sus Mandamientos, viviendo como si Él no existiera”, hay una “apostasía silenciosa” que no nos puede dejar indiferentes.

¿Qué debemos hacer? Enfervorizarnos en la devoción al Inmaculado Corazón, en la oración y en la penitencia. Rezar el santo rosario. Pedir, llenos de esperanza, que el año que nos separa del Centenario de las apariciones apresure el triunfo prometido en su tercera aparición: “Por Fin, Mi Inmaculado Corazón Triunfará”.

https://dominicana.blog.arautos.org/2019/05/el-mensaje-de-la-virgen-en-fatima-el-premio-y-la-advertencia/

28Dic/18

Actividades varias de los Heraldos en el final del Año 2018

Compartimos una serie de actividades realizadas en el mes de diciembre:

* Desayuno en el Hotel Lina, pro-fondos para una gran salón múltiple. Asistieron 300 personas: Hubo una pequeña meditación del libro de Monseñor sobre San José, y un P.P. sobre las construcciones de los Heraldos; el desayuno tuvo también la presentación de algunos villancicos cantados por la coral.

* Peregrinación y visita de la Imagen de Nuestra Señora a la Parroquia Santa Lucía

* Consagración de un grupo de jóvenes en la Casa Mater Boni Consilii

* Misa con el Arzobispo de Santo Domingo por el día de Nuestra Señora de Guadalupe. Pidieron a los Heraldos solemnizar esta conmemoración.

* Celebración por el día de la Inmaculada Concepción. Asistieron unas 400 personas

18Oct/18

Peregrinación Parroquia Beata Josefa Naval

El día en que República Dominicana celebra a su Patrona, Nuestra Señora de las Mercedes, los Heraldos del Evangelio participaron activamente en diversas parroquias, entre las cuales la Beata Josefa Naval, ubicada en Santo Domingo Este. Propiamente en el barrio Villa Liberación, lugar de asentamiento para numerosas familias desplazadas por el Huracán Saint George que en el año 1998 causó graves estragos. Allí tuvo lugar una procesión, con la Virgen de las Mercedes, durante la cual se hizo el Santo Rosario en medio de cánticos marianos que atraían a más feligreses a participar de la Celebración Mariana. Al llegar a la Parroquia, uno de los sacerdotes de los Heraldos del Evangelio presidió la Eucaristía concelebrada además por el párroco, el Rvdo. Padre Naikely Báez quien hizo la invitación al Coro de los Heraldos del Evangelio, para solemnizar la Celebración, la cual fue participada de modo muy acogedor por la Comunidad Parroquial.

25Sep/18

Jubileo de la Parroquia de Fátima en la ciudad de Bonao

El 1º de septiembre, por los 50 años de la fundación de la Parroquia de Fátima en la ciudad de Bonao, los Heraldos del Evangelio fueron invitados a participar de este acontecimiento, llevando la Imagen Peregrina de Fátima. Iniciando en la Gobernación, una bella procesión fue recorriendo importantes calles de la ciudad, acompañada por las principales autoridades civiles; gobernadora, alcalde, etc.; así como de fieles de los más variados sectores que se hicieron presentes.

Llegando a la Parroquia se dio inicio a la celebración de la Santa Misa, presidida por el Excmo. Mons. Rafael Rodriguez, Obispo de la Vega, quien terminada su Homilía, en nombre de todos los allí reunidos, y en medio de un gran entusiasmo, coronó la Imagen Peregrina de Nuestra Señora de Fátima.

16Sep/18

Marcha en Defensa de la Vida

El Domingo 9 de Septiembre la Arquidiócesis de Santo Domingo convocó a todas las Parroquias e Instituciones Católicas para una “Marcha por la Vida”, frente al Congreso Nacional, pidiendo no sea legalizado el aborto.

Los Heraldos del Evangelio tuvieron su participación en esta defensa de la Vida que empieza en el momento de la concepción.

El Arzobispo de Santo Domingo Mons. Francisco Osoria Acosta, hizo un llamado a los congresistas para que reflexionen sobre la misión para la cual fueron elegidos, es decir velar por el principal derecho al cual tienen todos los seres humanos, el derecho a la vida.

16Sep/18

Consagración a la Santísima Virgen

El pasado 8 de septiembre, Fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, un nutrido grupo de personas, previamente preparados por los Heraldos del Evangelio, hicieron la Consagración a María Santísima, según el método de San Luis María G. de Montfort.

El lugar fue la Parroquia Santa María de la Anunciación – Universidad Católica de Santo Domingo. La ceremonia comenzó con la celebración de la Santa Misa, luego la de coronación de la Virgen y finalmente la Consagración. El acto estuvo colmado de unción y bendiciones del Cielo..

11Jun/18

Procesión del Corpus Cristi

La Arquidiócesis de Santo Domingo convocó a todas las parroquias y movimientos apostólicos para participar de la procesión del Corpus Cristi, en una amplia explanada conocida como el Faro a Colón.

Monseñor Faustino Burgos, Obispo auxiliar de Santo Domingo llevaba el Santísimo Sacramento en una carroza, siendo precedida por los Heraldos quienes tocaron algunas músicas Eucarísticas, con el agrado y simpatía de los fieles que acompañaron la procesión.

Posteriormente el propio Monseñor Burgos al bajarse de la carroza y entrar en el recinto donde se realizaría la Misa, pidió a los Heraldos que vayan adelante tocando músicas en honor al Santísimo Sacramento.

17May/18

13 de Mayo en la Catedral de Santo Domingo

Ubicada en la zona Colonial de Santo Domingo, la Catedral Primada de América una vez más fue escenario de la bendecida celebración de los Heraldos del Evangelio en honra a la Virgen de Fátima.

Los devotos de Nuestra Señora fueron llegando desde antes del inicio del rezo del Santo Rosario y al inicio de la Santa Misa ya no había lugares libres. Acudieron tantas personas, incluso del interior del del país, que los estacionamientos se desbordaron y muchos tuvieron que dejar sus vehículos a gran distancia. Otras personas optaron por volver a sus casas al no encontrar lugar para su vehículo.

Presidió la Eucaristía el Presidente de la Conferencia Episcopal Dominicana, Mons. Diómedes Espinal, Obispo titular de la Diócesis de Mao – Monte Cristi, quien atravesó la Isla, de norte a sur, expresamente para esta celebración en la que coronó la imagen de Nuestra Señora de Fátima. Concelebraron el Rvdo.Padre Juan Pablo Merizalde E.P. director local de los Heraldos del Evangelio, así como el párroco de la Catedral, el Rvdo. P. Nelson Clark.

Tras esta celebración todos los participantes salieron fortalecidos, especialmente en la Fe y muy agradecidos de poder participar de “tan hermosa celebración” según sus propias palabras.

14May/18

Una Mañana con María, en la parroquia San Juan Pablo II

Atendiendo la invitación del Rvdo, Padre José Rosario Goris, párroco de esta dinámica Comunidad ubicada en la Urbanización Real, en Santo Domingo, se desarrolló una verdadera Misión Mariana con fervorosa acogida de los miembros de esta parroquia.

Aunque se hizo sentir una copiosa lluvia matutina, la presencia de Nuestra Señora disipó las cargadas nubes y se pudo realizar una inolvidable Mañana con María. Primero se hizo un Rosario meditando cada uno de los misterios contemplados, intermediados de variadas músicas entonadas por el Coro de los Heraldos del Evangelio y acompañadas con instrumentos musicales que solemnizaron toda la jornada.

Hubo una atrayente reflexión sobre las grandezas de la Santísima Virgen, considerada en los misterios gozosos. Después se realizó una procesión por las principales calles del Residencial, para terminar con la celebración de la Eucaristía al final de la cual el párroco coronó la imagen la de Virgen en nombre de toda la Comunidad parroquial, la cual vivió profundamente esa consagración a Jesús, por las manos de María Santísima.

14May/18

Primera Comunión

Dentro de la celebración Eucarística del Primer Sábado del mes de Mayo, realizada en la Parroquia Santa María de la Anunciación, un grupos de 10 niños hicieron la Primera Comunión, después de su apropiada preparación catequética en los cursos de formación impartidos por los Heraldos del Evangelio.

La recepción de este Magno Sacramento fue motivo de profundas gracias y bendiciones para los participantes, así como para sus familiares y allegados que acompañaron con gran admiración esta ceremonia.

14May/18

Parroquia Nuestra Señora de Fátima en Santiago de los Caballeros

Participación en las Fiestas Patronales de la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, en la ciudad de Santiago de los Caballeros (segunda ciudad en importancia)
Al final de la Eucaristía hubo la Coronación de la imagen de Nuestra Señora, luego de la cual una señora de la parroquia relató públicamente su testimonio con la Virgen de Fátima, cuando fue llevada la primera vez por los Caballeros de Virgen. Ella pedía a Nuestra Señora que le permitiera ser madre, pues era estéril. Hoy en día, una tiene dos hijas y, con su esposo, agradecen a la Virgen de Fátima por haber sidos escuchados.
Al salir de la parroquia otra señora nos comentó que con ella se dio lo mismo: los médicos le decían que nunca podría tener hijos. Cuando llevamos la imagen de Nuestra Señora en peregrinación, la devota la le pidió con insistencia y fue atendida grandemente. Nos presentó, junto a su esposo, los tres hijos que Dios les concedió por los ruegos de Nuestra Señora.

18Abr/18

Sacramento de la Confirmación 

El pasado Domingo III de Pascua, en nuestra Casa de Alameda estuvo presente el nuevo Obispo Auxiliar, encargado de la Zona Oeste de la Capital, Mons. Faustino Burgos Brisman. Celebró la misa, junto con el Párroco de Alameda, Padre Federico Marcial dos sacerdotes Heraldos.

Aprovechamos la visita para que el obispo confirmara a 24 jóvenes apostolandos, tanto en el ramo masculino como en el femenino.

El Obispo  ponderó  el valor de la evangelización de los Heraldos del Evangelio.; luego en el compartir entonó el “Regina Celi”.

Participaron de la ceremonia más de 200 personas, sobre todo familiares quienes se sintieron muy a gusto en el ambiente de la Casa.

24Mar/18

Peregrinación al Santuario de N. Señora de la Altagracia-Higuey

Los Heraldos del Evangelio hicieron el pasado 4to Domingo de Cuaresma, Domingo Laetare, la tradicional peregrinación que anualmente se realiza al Santuario de Nuestra Señora de Altagracia. En ella participaron elementos de las tres ordenes de los Heraldos del Evangelio, juntamente con familias, grupos de Oratorios, y personas de diversas parroquias y sectores de la ciudad. Fueron para esta oportunidad ocupados 8 buses grandes, con un número aproximado de unas 400 personas.

La ceremonia en el Santuario estuvo totalmente a cargo de los Heraldos, y fueron muchas las repercusiones de alegría y bienestar que sintieron las personas al participar de la misma.