27Nov/19

PRESIDENTE GENERAL DE LOS HERALDOS ESCRIBE AL DICASTERIO PARA LOS LAICOS

PRESIDENTE GENERAL DE LOS HERALDOS ESCRIBE AL DICASTERIO PARA LOS LAICOS

        Una vez llegada la noticia que el Vaticano, por medio de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, estaba promoviendo un Comisariato para la Asociación Privada de Fieles Heraldos del Evangelio, el Presidente General de la Institución, el Sr. Felipe Lecaros Concha, se asesoró con varios canonistas para estudiar profundamente el asunto.
        Considerando el resultado del estudio, el Departamento de Prensa de los Heraldos del Evangelio emitió, el 19 de octubre de 2019, un comunicado, dando a conocer la posición de la Institución. A continuación, el 22 de octubre, él escribió una carta de cinco páginas al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en la persona de la Dra. Linda Ghisoni, comunicando las dificultades que la Asociación encuentra, y exponiendo los argumentos por los cuales solicita una aclaración de parte del Dicasterio.
Vea abajo la íntegra de la carta.

27Nov/19

LA MODA Y LOS MODOS: De Extravagancia En Extravagancia Vamos Llegando a la Locura

LA MODA Y LOS MODOS:

De Extravagancia en Extravagancia Vamos Llegando a la Locura
Por P. Fernando Gioia, EP.

        A partir de mediados del siglo XVIII, con el empuje de las ideas que eclosionaron en la Revolución Francesa, se ha ido produciendo una diminución de la belleza en el mundo. Uno de los aspectos, que fue marcando épocas, ha sido los cambios en la vestimenta. De lo gracioso, con formas y tejidos lindísimos de aquellos momentos, a los de hoy, vemos como se llega hasta las excentricidades más osadas.

        Con el correr del tiempo, los sombreros en los hombres fueron cambiando, desde el de tres picos con las alas levantadas a sus costados en la mitad del siglo XVIII, entrando en el siglo XIX el uso del sombrero de copa o galera, llegando a ser reemplazado, a los pocos, por el sombrero blando de fieltro, y, finalmente, a no tenerlo. Si vemos la asistencia a un partido de fútbol en la década del 50, quedaremos sorprendidos al ver, un grito de gol, con sombrero en mano para festejarlo.

        Este caminar gradual no ha sido no sólo en los sombreros, sino que se vio reflejada en la vestimenta en general, tanto masculina como femenina, repercutiendo, como no podía dejar de ser, en las costumbres y buenas maneras. No ha sido apenas un rechazo de la belleza rumbo a lo feo, sino también una ofensa al pudor, en una transformación que parece imposible de ser frenada.

        Es la moda, costumbre en boga durante algún tiempo, hasta que llegue otra más atrevida. Lanzada, normalmente, por una minoría de personas importantes: artistas de cine o tv, cantantes famosos, deportistas, excéntricos millonarios.  A través de ellos, por la propaganda, va siendo asimilada en todos los ámbitos de la sociedad, de arriba hacia abajo, llegando a ser aceptada igualmente, en sus aspectos singulares, ridículos, cuando no, indecentes…

        La moda se proyecta, principalmente, a través del atuendo; pero también por peinados, tatuajes o cualquier tipo de “accesorio”, como lo puede ser un “piersing”, en la oreja, nariz, labios o lengua. Queda presentado un modo de vivir, de comportarse, de mostrarse. Unos la acompañan fielmente; otros, se resisten al torrente de cambios que nos trae el mundo contemporáneo.

        Hay modas y modos; todos los actos de la vida de una persona son influenciados por la moda, repercutiendo en su perfil, sea en el de vestir, hablar, gesticular, comer, etc. Es una forma de transmitir un reglamento completo de vida que tiene por detrás un pensamiento, una idea, una moral nueva; las personas no lo perciben, pero existe. Vemos, con la pérdida del sentido crítico ante lo que va apareciendo, lo que era considerada una vestimenta “informal”, pasa a ser “formal”. Ya lo decía el escritor francés Paul Bourget, “es necesario vivir como se piensa, so pena de, tarde o temprano, acabar pensando cómo se vive”.

        Durante el siglo pasado, este proceso – lento a sus inicios – se fue acentuando, aceleradamente. Llegamos, en la actualidad, a que se ponen en juego, no sólo los valores estéticos, sino los valores morales, y hasta la estabilidad psicológica de las personas ante tal avalancha de originalidades.

        Al entrar en escena los Beatles con su música, en la década del 60, irrumpía la expresión de las pasiones más rudimentarias, acompañada de formas de vestir, de moverse, del cabello desarreglado, expresando la ideología “hippie”. Ellos mismos exhibieron una evolución: de inicio se presentaban de traje y corbata, llegando -poco después- a formas medio psicodélicas de exteriorizarse, influenciados por el consumo de la droga LSD. Vestimenta, música, ruptura de cánones morales; así la moda, con estos tipos humanos, hace más de 50 años, influenciaba el modo de comportamiento de los jóvenes.

        “La indisciplina organizada, sistemática, iba modificando de modo asombroso los hábitos de Occidente”, comentaba el Profesor Plinio Corrêa de Oliveira.  Era la liberación de los instintos, el negarse a obedecer reglas, un como que casi renunciar al uso de razón, caminando para…la locura. Todo esto, pudiendo llevar, más tarde o más temprano, a un completo caos.

        Hoy, con la presencia de las redes sociales, el “marketing” de la moda y de los modos, no encuentra resistencia, especialmente en los adolescentes. La capacidad de juzgar, de reaccionar, de rechazar, queda paralizada ante tal abundancia de fotos e informaciones. Así penetran las nuevas tendencias de la moda.

        El pediatra español José Luis Iglesias Diz, especialista en Medicina de la Adolescencia, comentando la influencia de la moda afirma que: “la estructura social ha ido cambiando de una sociedad tradicional de postguerra con familias más estables, trabajo más estable, criterios morales más universales y una estructura económica en la que predominaba el producto duradero, bien hecho, se compraban cosas útiles y la oferta de ocio era menos variada”, hoy en día, termina diciendo, el consumidor está esperando, “en una especie de vorágine, la última novedad”.

        Llegamos así a encontrar, a precios exorbitantes, jeans y camisetas. Pero, asómbrese el lector, ropas que, cualquiera de nuestras abuelas, las considerarían un trapo viejo, costando una fortuna. ¡Pantalones rotos! ¡Camisetas que parecen roídas por la polilla! Y vean que no se trata de comprar nuevos y pasarle tijera cortando en cualquier lugar, lo que sería más barato. Según explica la directora creativa de una cadena de ropas…rotas, es más caro hacer una prenda rota, que una tradicional; ¡así como lo leen! “Las roturas y desgastes requieren un proceso extra que se hace una vez que el producto está terminado”.

        Y si fuera sólo ropa rota o rasgada…, también apareció la moda de la ropa sucia. Ricos y famosos, celebran el “sleazecore”, o estilo sórdido y mugriento; fue en el inicio de este 2019. Ropa que parece no conocer el lavarropas; a esto le unen tatuajes tipo carcelario, cabellos sucios y apelmazados. Del “sleazecore” se dice que es una filosofía de vida: hasta hace poco, parte del atractivo de una celebridad era verse bien, pero ahora se impone un discurso imitable que aclama una estética de lo feo y lo sucio como capricho o reacción ante los mandatos sociales convencionales.

        Pero, es que el camino a la locura no se acaba. A lo roto, a lo sucio le acompañó, el año pasado, el “oversized”, es decir, la presentación de la moda -presentada siempre a través las llamadas “celebridades”- de la ropa de talla extremadamente grande. 

        A todo momento una nueva invención, alejándose de los estereotipos de lo lindo, de lo bello, de lo limpio, de lo ordenado, para caminar, de extravagancia en extravagancia, hacia la locura. ¿Hasta dónde llegaremos? Quien viva…verá. Nos vienen a la memoria en estos momentos las palabras dichas por la Virgen de Fátima a uno de los pastorcitos, Jacinta, en una revelación particular: “vendrán modas que han de ofender mucho a Nuestro Señor”.

13Nov/19

DIFÍCIL MISIÓN: EDUCAR A NUESTROS HIJOS EN LOS DÍAS DE HOY

DIFÍCIL MISIÓN:
EDUCAR A NUESTROS HIJOS
EN LOS DÍAS DE HOY

Todo niño bueno corre el peligro de arruinarse, y, al mismo tiempo, todo niño malo puede corregirse de sus actitudes. Las dificultades no están siempre en los niños o en las niñas.

        Cuando el tiempo litúrgico coloca para su lectura en las misas, la carta de San Pablo a los Efesios (6, 1-4), exhortando a los hijos: “obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo”, se produce un singular movimiento en muchas familias presentes. Madres que tocan discretamente con el codo al hijo o hija; cuando no, miradas recorren el ambiente. Singular momento observado desde donde se encuentra el sacerdote celebrante. Claro que… a seguir, San Pablo exhorta a los padres: “no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor”.

        Esto nos aproxima a una delicada y actual problemática: la difícil misión de los padres en la educación de los hijos y, a la actitud respetuosa que los hijos deben tener en relación a sus padres. Unos obedezcan, otros no exasperen.

        ¿Cómo conseguir este equilibrio tanto de unos como de otros? Compleja tarea en los días convulsionados con el libertinaje que nos rodea.

        Sabiamente, Benedicto XVI insistía a padres y padrinos durante una ceremonia de Bautismo, que era preciso “ser al mismo tiempo tiernos y fuertes, usar dulzura y firmeza, callar y hablar en el momento adecuado, reprender y corregir en modo justo” (9-01-2012).

        Muchos santos educadores han dejado enseñanzas de procedimiento para estas delicadas circunstancias. Debemos resaltar que no hay institución más adecuada para la plena educación y formación religiosa de los hijos que la propia familia. La madre, consejera principal de los hijos, con su dedicación y afecto da: formación, disciplina, educación. Con cariño, y ganando la confianza y admiración de los suyos, educará seriamente. Bien decía San Juan Bosco que “sin afecto no hay confianza, y sin confianza no hay educación”. Y San Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas, que hay que “advertir con candidez, castigar sin aterrorizar”, para ir formando la voluntad de los niños y niñas dando normas, enseñando a obedecer. Es preciso formarlos en la obediencia, nunca mandando lo que no sea justo y razonable, o prohibir muchas cosas de golpe, u ordenar cosas difíciles de realizar, señalaba este Santo. Pero, exigir el cumplimiento de lo ordenado.

        Muchos ambientes que nos rodean tienen como lema que “todo debe ser permitido”, es la autoproclamada “libertad”. Esta no es la verdadera libertad humana enseñada por la Iglesia: seguir los dictámenes de la razón ilustrada y amparada por la fe; no dar rienda suelta a los sentidos y la imaginación; no hacer lo que “a uno le da la gana”. Aunque parezca duro, pero es la realidad, se puede afirmar que la palabra NO es la mejor para formar a los niños y a las niñas.

        El director de uno de los Colegios Heraldos del Evangelio me pasó un singular “Decálogo de la mala educación”. La revista católica Magníficat de Braga, Portugal, lo difundió en su momento. Nos será ilustrativo. Curiosamente fue hecho en otros tiempos por la Dirección General de Policía de Seattle, EUA, alarmada por el nivel de delincuencia y malos comportamientos de los jóvenes. Veamos:

        1. Dad a vuestro hijo todo lo que quiera, crecerá convencido de que el mundo entero le debe todo.

        2. Ríase cuando diga malas palabras, considerará que es gracioso.

        3. No le dé ninguna formación espiritual, que escoja cuando sea grande.

        4. No le diga nunca: “esto que estás haciendo está mal”. Podrá acomplejarse, y cuando lo detenga la policía por robar dirá que es un perseguido por la sociedad.

        5. Todo lo que tire en el suelo, recójaselo. Considerará que todos están a su servicio.

        6. Déjele leer y ver de todo, que su espíritu se recree con cualquier basura.

        7. Discutan los padres delante de él, se irá acostumbrando, cuando la familia esté destrozada, no se dará cuenta.

        8. Dele todo el dinero que quiera, concluirá que para tener dinero ni siquiera es preciso trabajar.

        9. Satisfaga todos sus deseos: comer, beber, bailar, pasear, divertirse. Pues, de lo contrario, se tornará un frustrado.

        10. Darle siempre la razón cuando se desentienda con los otros. Los profesores, las personas, la policía, las leyes, las autoridades, etc., lo tomaron de punta al pobre niño o jovencito.

        Termina así este singular “decálogo”: cuando vean que sus hijos son un desastre, concluirán que nunca consiguieron hacer nada por él.

        Todo lo contrario es la formación católica. Un niño, por naturaleza, tiende a hacer lo que oye y lo que ve. Lo primero será imitar el ejemplo de sus padres. Claramente nos damos cuenta que aquellos que no son educados por sus padres, pues, les falta algo.

        Bien sabemos que el Estado tiene su misión educadora pero, la familia tiene prioridad naturalmente, no debiendo abandonar esta sagrada misión so pena de tener las consecuencias, en muchos casos irreparables, que estamos asistiendo.

        Todo niño bueno corre peligro de arruinarse, y al mismo tiempo, todo niño malo puede corregirse de sus actitudes. Las dificultades no siempre están en los niños o las niñas, cuántas veces víctimas de su propia debilidad. A veces están en la incapacidad de sus padres (como nos advierte el “decálogo” citado), o en el usar métodos inadecuados, siguiendo la “moda” de sistemas pedagógicos o psicológicos “modernos”.

        Reafirmemos el principio de que el fin propio de la familia es la procreación y la educación de los hijos. No hagamos de nuestros hogares lugares con apariencia cristiana y con una educación que podríamos calificar de “pagana”. Es preciso siempre, con bondad y candidez, enseñar a los hijos que la vida es dura, que hay que amar la fortaleza como virtud cristiana, las cosas difíciles, desde niños. No podemos dejar de hablar de Jesús Nuestro Señor y sus enseñanzas, de María Santísima como Madre, abogada y protectora; de la Santa Iglesia como Maestra de Verdad que nos lleva al Cielo, pues la Iglesia es educadora por excelencia.

07Nov/19

MISION MARIANA EN ESCUELA CELINA PELLIER

Misión Mariana en Escuela Celina Pellier

        Profesores y alumnos de la Escuela Celina Pellier, ubicada en Los Mameyes – Santo Domingo Este – recibió con gran devoción la visita de la Virgen de Fátima en el inicio del mes de noviembre.

        Sus directivas, Hijas de María Auxiliadora, solicitaron esta Misión Mariana de Evangelización para su numerosa y dinámica comunidad Educativa. la cual culminó con el acto de Coronación de la Imagen de Nuestra Señora. La Coronación estuvo a cargo de un alumno y la Directora de la Escuela, en nombre de los cientos alumnos allí presentes. mientras integrantes de la Banda juvenil de los Heraldos del Evangelio interpretaron músicas solemnes, adecuadas a esta ocasión. Muchos quedaron enormemente atraídos por esta forma de Evangelizar a través de la música y los símbolos que representa una forma de vida. Todos salimos fortalecidos en la devoción mariana que nos acerca a Jesús.

31Oct/19

Todos Los Santos, “Halloween vs. Holywins” y Conmemoración De Los Fieles Difuntos

Todos Los Santos, “Halloween vs. Holywins” y Conmemoración De Los Fieles Difuntos

¡Qué agrado, de parte de nuestros difuntos fallecidos en la gracia de Dios, de recibir nuestras oraciones!
Llegando al cielo, intercederán por nosotros.

En pocos días, precisamente el 1º de noviembre, viviremos la solemnidad de Todos los Santos y al día siguiente la Conmemoración de los Fieles Difuntos. Ambos momentos han sufrido la penetración – en las naciones hispanas – de la costumbre anglosajona de celebrar, en la tarde noche del 31 de este mes, Halloween –“All hallow’s eve”, que significa: “Víspera de Todos los Santos”. Víspera, como veremos, no muy “santa”.

Noche de brujas, fantasmas, terror, reflejando antigua costumbre pagana, que quita el sentido religioso de tan especiales circunstancias. Introducción detrás de él, escondida, la acción preternatural del demonio.

Esta pseudo celebración de los antiguos Celtas, que eran pobladores de Europa Central y Occidental por el siglo VI a.C., que practicaban rituales oscuros, adoraban la naturaleza, que le atribuían cualidades sobrenaturales y ejercían la práctica de sacrificios. No todos los celtas, al recibir la religión cristiana, tuvieron una auténtica conversión, conservaron costumbres, manteniendo supersticiones.  Entre ellas la adoración al “señor de la muerte” o “Samhain”, invocado para pedir prosperidad, salud, saber del futuro. Influencia que ha degenerado en una celebración que mantiene la fiesta de la muerte. Los sacerdotes celtas, los “druidas”, de gran influencia, eran hechiceros, magos, videntes. El festival al dios de la muerte se realizaba el 31 de octubre, con sacrificios de animales y, en ocasiones especiales, de humanos, para poder adivinar el futuro. Tenebroso, como podemos ver, es el origen de los Halloween.

Inmigrantes irlandeses fueron los que introdujeron la grotesca costumbre en los Estados Unidos, hoy en día festivo no religioso más grande. Difundida en algunos países de Hispanoamérica, en México llega a realizarse un mega desfile de los muertos, con altares y comidas típicas, día de los fieles difuntos.

No podía dejar de estar presente el consumismo, y no pocos colegios obligan a celebrarlo, involucrando a los niños a ir de casa en casa cantando rimas, disfrazados de diablos, muertos, monstruos y vampiros van de casa en casa gritando “Trick or treat” (broma o regalo). Hollywood ha contribuido mucho a su difusión, a través de películas, con violencia y asesinatos, y promoviendo el negocio de la venta de disfraces, máscaras, maquillajes, dulces y demás.

Anton LaVey, fundador de la primera iglesia satánica en los EUA, dijo que una de las fiestas más importantes para ellos es el 31 de octubre. Noche por excelencia para lo oculto, para los brujos, lo califican como el “cumpleaños” de Satanás.

Como vemos, es una fiesta que surge bañada de algo tenebroso, y como algo que no exalta a Dios. Días antes se reportan en partes del mundo la desaparición de niños, también gatos que los matan en los rituales. Fiesta en la cual, podemos decir, se abren las puertas para la entrada del demonio.

En sentido opuesto, en la Diócesis de Alcalá de Henares, de España -así como en numerosos lugares- se incentiva a los niños a vestirse de santos, recordando sus vidas a través de testimonios y canciones. Es lo que llaman de “Holywins”, juego de palabras que significa “la santidad vence”. En el decir del comunicado de la Diócesis: “pretende ayudar a la fiesta cristiana de Todos los Santos, frente al eclipse cada vez mayor que está sufriendo por la potente implantación de la fiesta pagana del Halloween”. Singular controversia que nos muestra el entrechoque, cada vez más intenso, entre el Bien y el mal.

Volvamos ahora nuestras miradas hacia Todos los Santos y nuestros Fieles Difuntos. El culto a todos los Santos abarca el culto a todas las almas que están en el Cielo, mismo las que no están canonizadas, rezando a ellas para pedir protección, lógicamente a las que tengan una relación más especial con nosotros. Es la oportunidad de encomendarnos a ellas en este día. Recordamos también a los Patriarcas, que fueron semilla; a los Profetas que rasgaron inspirados el velo misterioso del porvenir; a las Almas Inocentes, que aumentan el coro de los ángeles; a los Apóstoles que echaron los cimientos de la Santa Iglesia; a los Mártires, que ganaron la palma derramando su sangre; a los Monjes que combatieron en claustros silenciosos; a los Doctores cuyas plumas legaron ricos tesoros del saber; a los Soldados del Ejército de Cristo; a todos las santas y santos.

Qué cantidad maravillosa de intercesores a los cuales podremos pedir en la solemnidad de Todos los Santos!

Al día siguiente la Iglesia conmemora a los Fieles Difuntos, a las Santas Almas del Purgatorio, aquellos que, habiendo fallecido en estado de gracia, tienen que cumplir la pena temporal, esta purificación final que es completamente distinta del castigo de los condenados.  Terrible sufrimiento, con la esperanza del Cielo. “Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del Cielo” (Catecismo de la Iglesia, 1030).

En este día, estas almas se benefician con las santas Misas que se celebran en todo lugar, especialmente en los cementerios, y por nuestras oraciones. Cuenta San Agustín que su madre, Santa Mónica, lo único que les pidió al morir fue: “No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma”. ¡Qué agrado de parte de nuestros difuntos, fallecidos en gracia de Dios, de recibir nuestras oraciones! Llegando al Cielo, intercederán por nosotros.

“Si reducimos al hombre exclusivamente a su dimensión horizontal -nos decía el Papa Emérito Benedicto XVI-, a lo que se puede percibir empíricamente, la propia vida pierde su sentido profundo. El hombre necesita de la eternidad, y cualquier otra esperanza para él es demasiado breve, demasiado limitada. El hombre puede explicarse sólo si existe un Amor que supera todo aislamiento, también el de la muerte, en una totalidad que trascienda también el espacio y el tiempo. El hombre se puede explicar, encuentra su sentido más profundo, sólo si existe Dios” (2-11-2011).

Recemos por nuestros difuntos, hagámoslo también por las almas de purgatorio que estén más abandonadas y por las cuales nadie reza.

P. Fernando Gioia, EP
Heraldos del Evangelio

27Oct/19

DIFÍCIL MISIÓN: Educar A Nuestros Hijos En Los Días De Hoy

EDUCAR A NUESTROS HIJOS
EN LOS DÍAS DE HOY

Todo niño bueno corre el peligro de arruinarse, y, al mismo tiempo, todo niño malo puede corregirse de sus actitudes. Las dificultades no están siempre en los niños o en las niñas.

Cuando el tiempo litúrgico coloca para su lectura en las misas, la carta de San Pablo a los Efesios (6, 1-4), exhortando a los hijos: “obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo”, se produce un singular movimiento en muchas familias presentes. Madres que tocan discretamente con el codo al hijo o hija; cuando no, miradas recorren el ambiente. Singular momento observado desde donde se encuentra el sacerdote celebrante. Claro que… a seguir, San Pablo exhorta a los padres: “no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor”.

Esto nos aproxima a una delicada y actual problemática: la difícil misión de los padres en la educación de los hijos y, a la actitud respetuosa que los hijos deben tener en relación a sus padres. Unos obedezcan, otros no exasperen.

¿Cómo conseguir este equilibrio tanto de unos como de otros? Compleja tarea en los días convulsionados con el libertinaje que nos rodea.

Sabiamente, Benedicto XVI insistía a padres y padrinos durante una ceremonia de Bautismo, que era preciso “ser al mismo tiempo tiernos y fuertes, usar dulzura y firmeza, callar y hablar en el momento adecuado, reprender y corregir en modo justo” (9-01-2012).

Muchos santos educadores han dejado enseñanzas de procedimiento para estas delicadas circunstancias. Debemos resaltar que no hay institución más adecuada para la plena educación y formación religiosa de los hijos que la propia familia. La madre, consejera principal de los hijos, con su dedicación y afecto da: formación, disciplina, educación. Con cariño, y ganando la confianza y admiración de los suyos, educará seriamente. Bien decía San Juan Bosco que “sin afecto no hay confianza, y sin confianza no hay educación”. Y San Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas, que hay que “advertir con candidez, castigar sin aterrorizar”, para ir formando la voluntad de los niños y niñas dando normas, enseñando a obedecer. Es preciso formarlos en la obediencia, nunca mandando lo que no sea justo y razonable, o prohibir muchas cosas de golpe, u ordenar cosas difíciles de realizar, señalaba este Santo. Pero, exigir el cumplimiento de lo ordenado.

Muchos ambientes que nos rodean tienen como lema que “todo debe ser permitido”, es la autoproclamada “libertad”. Esta no es la verdadera libertad humana enseñada por la Iglesia: seguir los dictámenes de la razón ilustrada y amparada por la fe; no dar rienda suelta a los sentidos y la imaginación; no hacer lo que “a uno le da la gana”. Aunque parezca duro, pero es la realidad, se puede afirmar que la palabra NO es la mejor para formar a los niños y a las niñas.

El director de uno de los Colegios Heraldos del Evangelio me pasó un singular “Decálogo de la mala educación”. La revista católica Magníficat de Braga, Portugal, lo difundió en su momento. Nos será ilustrativo. Curiosamente fue hecho en otros tiempos por la Dirección General de Policía de Seattle, EUA, alarmada por el nivel de delincuencia y malos comportamientos de los jóvenes. Veamos:

1. Dad a vuestro hijo todo lo que quiera, crecerá convencido de que el mundo entero le debe todo.

2. Ríase cuando diga malas palabras, considerará que es gracioso.

3. No le dé ninguna formación espiritual, que escoja cuando sea grande.

4. No le diga nunca: “esto que estás haciendo está mal”. Podrá acomplejarse, y cuando lo detenga la policía por robar dirá que es un perseguido por la sociedad.

5. Todo lo que tire en el suelo, recójaselo. Considerará que todos están a su servicio.
6. Déjele leer y ver de todo, que su espíritu se recree con cualquier basura.

7. Discutan los padres delante de él, se irá acostumbrando, cuando la familia esté destrozada, no se dará cuenta.

8. Dele todo el dinero que quiera, concluirá que para tener dinero ni siquiera es preciso trabajar.

9. Satisfaga todos sus deseos: comer, beber, bailar, pasear, divertirse. Pues, de lo contrario, se tornará un frustrado.

10. Darle siempre la razón cuando se desentienda con los otros. Los profesores, las personas, la policía, las leyes, las autoridades, etc., lo tomaron de punta al pobre niño o jovencito.

Termina así este singular “decálogo”: cuando vean que sus hijos son un desastre, concluirán que nunca consiguieron hacer nada por él.

Todo lo contrario es la formación católica. Un niño, por naturaleza, tiende a hacer lo que oye y lo que ve. Lo primero será imitar el ejemplo de sus padres. Claramente nos damos cuenta que aquellos que no son educados por sus padres, pues, les falta algo.

Bien sabemos que el Estado tiene su misión educadora pero, la familia tiene prioridad naturalmente, no debiendo abandonar esta sagrada misión so pena de tener las consecuencias, en muchos casos irreparables, que estamos asistiendo.

Todo niño bueno corre peligro de arruinarse, y al mismo tiempo, todo niño malo puede corregirse de sus actitudes. Las dificultades no siempre están en los niños o las niñas, cuántas veces víctimas de su propia debilidad. A veces están en la incapacidad de sus padres (como nos advierte el “decálogo” citado), o en el usar métodos inadecuados, siguiendo la “moda” de sistemas pedagógicos o psicológicos “modernos”.

Reafirmemos el principio de que el fin propio de la familia es la procreación y la educación de los hijos. No hagamos de nuestros hogares lugares con apariencia cristiana y con una educación que podríamos calificar de “pagana”. Es preciso siempre, con bondad y candidez, enseñar a los hijos que la vida es dura, que hay que amar la fortaleza como virtud cristiana, las cosas difíciles, desde niños. No podemos dejar de hablar de Jesús Nuestro Señor y sus enseñanzas, de María Santísima como Madre, abogada y protectora; de la Santa Iglesia como Maestra de Verdad que nos lleva al Cielo, pues la Iglesia es educadora por excelencia.

25Oct/19

Participación Fiestas Patronales San Simón

Participación Fiestas Patronales San Simón

Los Heraldos del Evangelio participaron de las Fiestas Patronales de la Parroquia San Simón Apóstol, en Villa Faro, Santo Domingo Este.

Invitados por esta dinámica Comunidad Parroquial, dirigida por Padres Mercedarios, con su párroco a la cabeza, el Rvdo. P. Roberto Peña, a celebrar la Eucaristía y a solemnizar toda la Celebración por parte de algunos integrantes del Coro y Banda juvenil de los Heraldos del Evangelio.

 

22Oct/19

COMUNICADO DE PRENSA DE LA ASOCIACION PRIVADA DE FIELES HERALDOS DEL EVANGELIO SOBRE EL COMISARIADO

Comunicado De Prensa De La Asociación Privada De Fieles Heraldos Del Evangelio Sobre El Comisariado:

 El Presidente de la Asociación Privada de Fieles de Derecho Pontificio Heraldos del Evangelio, Felipe Eugenio Lecaros Concha, en reunión con su Consejo General, acogió el pasado jueves 17 de octubre, respetuosamente y con espíritu eclesial, la visita de Su Eminencia Don Raymundo Damasceno Assis y de Su Excelencia Don José Aparecido Gonçalves de Almeida, portadores de un Decreto de la Congregación de los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. La visita tuvo el objetivo de notificar oficialmente el inicio del Comisariado de esta Asociación Heraldos del Evangelio.

El encuentro ha transcurrido en un clima de profunda transparencia y sinceridad, que son los fundamentos de la comunión eclesial. En esta ocasión, ha quedado demostrada la absoluta invalidez y completa ilegalidad del mencionado Decreto en lo referente a los Heraldos del Evangelio, debido a los errores de base que contiene y que han generado graves ilegalidades canónicas y provocado su invalidez. A continuación, transcribimos las palabras que dirigió el Presidente a los Prelados, durante el encuentro, para explicar la problemática:

«Nosotros los veneramos como obispos de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo y, como tales, son objeto de nuestra consideración. Pero debemos declarar que no reconocemos a Vuestra Eminencia en cuanto “Comisario” de la Asociación Privada de Fieles Heraldos del Evangelio, de la que yo soy Presidente elegido legítimamente.

En primer lugar, porque el Decreto que se ha leído aquí se dirige a una “Asociación Pública de Fieles”, y los Heraldos del Evangelio son una “Asociación Privada de Fieles”. Por su naturaleza, éstas son esencialmente diferentes, Eminencia. Es como si un oficial de justicia se presentara en la casa de “Antonio López” con una notificación para “Pedro Rodríguez”. El Sr. López no debería recibir esa notificación judicial, porque hay un error de persona. Del mismo modo, los Heraldos del Evangelio no pueden recibir un decreto que está dirigido a otra asociación.

En segundo lugar, porque la institución de los Heraldos del Evangelio, al ser una “Asociación Privada de Fieles”, no es pasiva de un comisariado, según lo establecen los límites de la ley canónica, basada en el derecho natural. Comisariar una Asociación Privada viola el derecho sagrado e inviolable que tienen los fieles de asociarse en la Iglesia, con sus propios estatutos y sus propias autoridades.

Por lo tanto, si el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, organismo del que dependemos directamente, no toma ninguna medida, damos el caso por terminado. Esto es lo que tenía que decir a Vuestra Eminencia y a Vuestra Excelencia».

El discurso del Presidente se sostuvo en sólidos argumentos jurídicos de canonistas consultados por la Asociación Heraldos del Evangelio. A continuación, presentamos una síntesis de dichos argumentos:

El Decreto viola el canon 318, que prevé el comisariado exclusivamente para sociedades o asociaciones públicas. Viola también los cánones 50 y 51 porque no está suficientemente motivado por graves razones, y la asociación no ha sido escuchada previamente.

      1. Según la opinión del renombrado canonista Lluis Martínez-Sistach, «sólo para las asociaciones públicas se prevé que la autoridad eclesiástica competente, en circunstancias especiales y cuando lo exijan graves razones, puede designar un comisario que en su nombre dirija temporalmente la asociación. En las asociaciones privadas, dado que la autoridad eclesiástica no interviene en la designación del presidente, no hay razón para que intervenga en su destitución y nombramiento de un comisario» (Ius Canonicum, XXVI, n. 51, 1986, p. 173).
      2. También se añade que, en el ámbito civil, una sentencia final del Tribunal de Relación de Coimbra, Portugal, de 17 de mayo de 2011, decidió por unanimidad que «las asociaciones privadas de fieles están sujetas a la supervisión de las autoridades eclesiásticas competentes; sin embargo, la autoridad eclesiástica competente no puede nombrar comisarios que representen a la asociación, amparándose en su deber de vigilancia». Cabe señalar que Portugal celebró un concordato con la Santa Sede que sigue en vigor.
      3. El testimonio más significativo, en este sentido, lo proporciona el propio Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida sobre el Decreto de comisariado de la Asociación Privada de Fieles Palabra Viva, emitido por la Archidiócesis de Diamantina, Brasil, y anulado posteriormente por la Santa Sede el 15 de marzo de 2016. Dice así: «En lo que concierne a la legitimidad de las medidas, el nombramiento de un comisario (c. 318) está indicado, según el derecho, entre las medidas previstas únicamente para las asociaciones públicas de fieles (c. 312-320) y, por lo tanto, no puede aplicarse a una asociación privada de fieles. En este caso, el nombramiento de un comisario no es legítimo».

Es necesario destacar que las razones expuestas por el Presidente Felipe Lecaros fueron tenidas en cuenta por los ilustres visitantes. El 18 de octubre de 2019, al día siguiente del encuentro, Su Excelencia Reverendísima Don José Aparecido, obispo auxiliar de Brasilia y doctor en Derecho Canónico, envió un mensaje que fue remitido al Presidente General, en el que afirmó: «En cuanto a la situación de la Asociación Heraldos, voy a preparar una carta [para la Santa Sede] a fin de explicar que efectivamente existe una objeción admisible, referente a la naturaleza jurídica de la Asociación y al tipo de intervención posible por parte de la autoridad competente. La cuestión de la naturaleza privada de la Asociación es la verdadera y pertinente objeción sobre el tema».

No obstante, el texto del Decreto afirma que se ha dictado «de acuerdo con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida», pero no menciona que este Dicasterio haya designado expresamente alguna delegación. Además, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica no tiene competencia legal junto a las asociaciones privadas de fieles, ya sean clericales o laicales.

Por otra parte, las «graves razones» que han determinado el comisariado siguen siendo una incógnita difícil de descifrar, ya sea para las autoridades o para los miembros de la Institución, porque las razones que se enumeran en el Decreto no son más que generalidades; por cierto, de una sospechosa inconsistencia. Esto nos causa una gran perplejidad, porque somos conscientes de que la Asociación Heraldos del Evangelio no ha incurrido en ningún delito, y siempre ha mantenido la integridad de la Fe y las costumbres. En este sentido, llama la atención que la Visita Apostólica previa, que transcurrió en un clima de comunión eclesial la más entrañada de nuestra parte, concluyó sin ninguna cuestión «problemática», y menos todavía «grave», que fuera indicada a instancia alguna de la Asociación. Sin embargo, se pretende comisariarla de una manera encarnizada y arbitraria. Por lo tanto, y dado que este intento viene de la Congregación para los Religiosos (una instancia que es ajena al ámbito de nuestra institución laical), sería el caso de preguntar, filial y reverentemente, al Prefecto de dicha Congregación, el cardenal Braz de Aviz: «Si hemos hecho algo malo, díganos claramente el qué; pero si no, ¿por qué procura castigarnos a toda costa?».

Finalmente, en el encuentro con los Prelados, se trató del linchamiento moral, repleto de prejuicios antirreligiosos, del que ha sido víctima de la Asociación Heraldos del Evangelio por parte de ciertos medios de comunicación seducidos visceralmente por la tentativa de este comisariado. Tal campaña ha causado unos daños morales irreparables, y sus responsables tendrán que responder por la vía administrativa y legal a su debido tiempo.

Ponemos nuestra mirada en la Virgen Clemente y Poderosa, seguros de su infalible socorro en las circunstancias más difíciles. Consagramos a Ella, una vez más, el apostolado de la Asociación Heraldos del Evangelio, que ya le pertenece, para dar, en todo, la mayor gloria a Dios.

São Paulo, 19 de octubre de 2019

Memoria de San Juan de Brébeuf,

San Isaac Jogues y compañeros, mártires, y

San Pablo de la Cruz

Humberto Goedert

Departamento de Prensa de los Heraldos del Evangelio

21Oct/19

Heraldos Del Evangelio Declaran: “Comisariado Inválido”

Heraldos Del Evangelio Declaran: “Comisariado Inválido”

Redacción (Domingo, 20-10-2019, Gaudium Press) En reportaje exclusivo, Gaudium Press proporciona información sobre el comisariado de los Heraldos del Evangelio, divulgado por la Santa Sede. Los Heraldos del Evangelio ocuparon titulares de algunas de las más famosas agencias noticiosas del mundo. Se responden las calumnias.
Poco después de que la Santa Sede difundiera la noticia del Comisariado de los Heraldos del Evangelio, la Asociación apareció en los titulares de algunas de las agencias de noticias más famosas del mundo. Mientras que algunos órganos buscaron abordar la situación con profesionalismo, otros prefirieron prestarse -antes de comprobar la realidad de los hechos- a la transmisión de versiones parciales, o incluso distorsionadas, de los hechos de tal manera a, consciente o inconscientemente, denigrar de la buena reputación de la entidad.
Deseando encontrar la verdad en medio de toda la información incluso contradictoria que ha estado circulando por internet y redes sociales en los últimos días, Gaudium Press ha realizado un reportaje exclusivo a las autoridades y miembros de los Heraldos del Evangelio, para conocer su versión de los hechos y presentarla al gran público.

Portavoz Apuesta En “Persecución Religiosa” Con “Modelo Moderno”

Los Heraldos lamentan que algunas agencias no hayan seguido el código ético del periodismo, pues no oyeron la versión de las víctimas, dando lugar a noticias distorsionadas y sin fundamento factual. Según afirma Humberto Goedert (abogado, brasileño, 53 años), portavoz de la entidad, “es notorio que hay una organización criminal por detrás, movida por odios personales, y no interesada en la verdad. Una auténtica persecución religiosa en pleno siglo XXI, disfrazada bajo los velos de falsas ideologías. Todo esto ha ocasionado daños irreparables, no solo a la imagen de los Heraldos sino también a la propia Iglesia. Es vejaminoso”.
Más aún, Goedert explicó que el departamento de prensa de la institución -después de investigar las diversas afirmaciones difamatorias, buscando remontar a sus fuentes- encuentra siempre al final la misma ruta difamatoria, arreglada y reprogramada, cambiando solo los nombres de los implicados. El portavoz cree que la razón de que esto suceda es que la verdadera motivación no son los hechos sino el odio: “Los incriminadores son siempre los mismos, detestan la institución; ellos se refugian en las sombras de internet e intentan ocultar su pequeño número en el anonimato”, agregó.

Según el miembro de los Heraldos, este pequeño grupo de descontentos, no obstante, es como un jarrón hueco, según reza el dictado: solo hace ruido. Goedert remite a Cristo, quien también fue perseguido y condenado a la peor de las ignominias, pero -señala con un toque de ironía- Jesús pasó por un juicio, aunque inicuo, donde al menos fue llamado por su propio nombre: “¿A quién quieren que deje libre, a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?” (Mt 27,17). De hecho, el portavoz lamenta que incluso esto no se haya otorgado a los Heraldos, porque en el decreto emitido por la Santa Sede fueron tratados como una “asociación pública”, lo que no corresponde a la realidad jurídica de la entidad.

Goedert lamenta que haya habido “mucho atropello y poco diálogo” en los procedimientos a los que la institución ha estado sujeta desde 2017. “Siempre hemos estado abiertos al diálogo, un diálogo que, desafortunadamente, no siempre ha sido recíproco. Solo pedimos que sea observado el mínimo de legalidad en los procedimientos, porque incluso en el juicio injusto de Jesús se observó un cierto simulacro de procedimiento jurídico. Pero la justicia de los escribas y fariseos es cosa del pasado: incluso parece que el modelo moderno de juicio eclesiástico prescinde de los hechos, pruebas y argumentos”, concluyó el abogado.

Visita Apostólica Positiva, Pero Con Resultado Desconocido.

Como se ha informado ampliamente, incluso antes de la comunicación oficial a través de los Comisarios, los Heraldos del Evangelio fueron objeto de una Visita Apostólica, durante la cual -según nota divulgada por la entidad- “no se encontró nada en contra de la moral, la sana doctrina o las leyes eclesiásticas y civiles”. Goedert recuerda que, al final de la Visita, se entregó un gran dossier de respuestas a cuestionamientos, oriundos en parte de los mismos murmuradores de siempre, y remite al comunicado de prensa que afirma que “los Visitadores y la Santa Sede no presentaron observaciones a esa respuesta de la Institución”.

El portavoz informó a nuestra reportería el asombro y la incomodidad de muchos miembros de los Heraldos al ser informados de que a pesar de todo esto, se había declarado un Comisariado, basándose apenas en razones genéricas.

“El Comisariado Es Inválido”, Afirma El Presidente.

El pasado 17 de octubre, el Presidente de los Heraldos del Evangelio, Felipe Eugenio Lecaros Concha (chileno, 60 años), juntamente con su Consejo General, recibió la visita del Cardenal Raymundo Damasceno Assis y del Arzobispo José Aparecido Gonçalves de Almeida, nombrados respectivamente Comisario y auxiliar para la “Asociación Internacional Pública Heraldos del Evangelio”. Gaudium Press tuvo acceso al acta de la reunión. En ella el Presidente dirige las siguientes palabras iniciales a los prelados:

“Nosotros los veneramos como obispos de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo y, como tales, son objeto de nuestra consideración. Pero debemos declarar que no reconocemos a Vuestra Eminencia en cuanto “Comisario” de la Asociación Privada de Fieles Heraldos del Evangelio, de la que yo soy Presidente elegido legítimamente”.

El Presidente de los Heraldos del Evangelio explica que el decreto que notifica el Comisariado de la Asociación es simplemente inválido por las siguientes razones:

1) El decreto está destinado a una “Asociación Pública de Fieles”, cuando los Heraldos del Evangelio son una “Asociación Privada de fieles”. La diferencia de naturaleza jurídica entre ambas formas asociativas hace con que no corresponda a los Heraldos recibir este decreto, así como Fernando dos Santos no podría responder en juicio por Antonio dos Santos, sin configurarse un error de persona.
2) Las asociaciones privadas de fieles, por su propia naturaleza, no son pasibles de ser comisariadas. De hecho, el Código de Derecho Canónico prevé el Comisariado apenas para las asociaciones públicas de fieles (can. 318,1).
3) Dada la imposibilidad de dicho Comisariado, el Presidente y su Consejo dan el caso por encerrado.

Como consta en el acta en cuestión, el pronunciamiento se fundamentó en las leyes eclesiásticas y amparado en eminentes canonistas, como Lluis Martínez Sistach, quien niega la posibilidad de tal Comisariado. Además, existe un precedente del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida que no permitió el comisariamiento de la Asociación Privada de Fieles Palabra Viva, declarando que “el nombramiento de un comisario (can. 318) está indicado en el derecho entre las medidas previstas apenas para las asociaciones públicas de fieles (can. 312-320) y, por lo tanto, no se puede aplicar a una asociación privada de fieles. Por tanto, el nombramiento de un comisario en este caso no es legítimo”.

En Portugal, por ejemplo, la ley civil incorporó ese parecer al permitir la vigilancia por parte de las autoridades competentes, pero no el Comisariado.

El Presidente entonces concluyó al respecto: “Se trata, por tanto, de un decreto nulo. No es una cuestión de querer aceptarlo o no; en realidad, ni siquiera está destinado a nosotros”.

“Ni Hay Lugar Para Recurso”, Dice Canonista.

El canonista que asesoró al Presidente de los Heraldos durante la reunión, el Prof. Dr. José Manuel Jiménez (profesor, español, 67 años), explicó que la Asociación ni siquiera tiene la capacidad de recurrir el decreto, pues se trata de un documento simplemente no inexistente (o infectus, en lenguaje canónico).

El Prof. Dr. Jiménez argumentó también que tampoco fue seguido el cánon 50, que establece la obligación de escuchar a la parte lesionada antes de proceder a la emisión de un decreto.

Además, sobre el hecho de que el documento confunde la entidad privada con una asociación pública, el canonista español dice que quedó atónito: “Esto es inexplicable. ¿Fue un error o lo hicieron a propósito? Si fue un error, es algo que sinceramente no se puede admitir en la Curia Romana. Ahora, si se hizo a propósito, ¿qué pretenden con eso?”

El Cardenal Raymundo Damasceno y Mons. José Aparecido concordaron a respeto del hecho de que esta era una cuestión relevante y que por eso será llevada por ellos a la Santa Sede. Además, reiteraron que no estaban en posesión de ninguna otra información, además de las generalidades que constan en el Decreto, en lo tocante a las problemáticas y carencias a ser suplidas por la entidad. Afirmaron, además, no haber tenido acceso ni al informe de los Visitadores, ni al dossier de respuestas proporcionado por los Heraldos. Según Goedert, las autoridades de los Heraldos están perplejas ante estos hechos, porque no tienen como explicar a sus simpatizantes tantas singularidades en el proceso.

        Las Dos Sociedades Son Un Caso Aparte.

Gaudium Press también buscó representantes de las otras dos entidades que son objeto, junto con los Heraldos del Evangelio, del decreto de Comisariamiento emitido por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Por un lado, la Sociedad Clerical de Vida Apostólica Virgo Flos Carmeli reúne los clérigos que comulgan del mismo carisma de los Heraldos del Evangelio, aplicado a las especificidades del ministerio sacerdotal. De la misma forma que la Sociedad Regina Virginum lo es para la vida apostólica femenina.

El P. Jorge María Storni (argentino, 77 años), Superior General de Virgo Flos Carmeli, y la Hna. Anina Morazzani (venezolana, 51 años), Superiora General de Regina Virginum, nos remitieron los comunicados oficiales donde las respectivas entidades se pronuncian al respecto del Comisariado.

En ellos se lee que “el referido decreto es ilegal por contradecir expresas normas del Derecho Canónico, además de contener graves irregularidades”, entre las cuales mencionan: el no estar motivado por graves razones explícitas; o no haber sido oídas las directivas de las entidades al respecto del resultado de la Visita y de los motivos del decreto, antes del Comisariamiento; y el contener errores materiales graves, como confusión en las formas asociativas, o afirmar que Virgo Flos Carmeli y Regina Virginum forman parte de los Heraldos del Evangelio, cuando son instituciones autónomas.

En los comunicados también hay quejas de falta de transparencia en la manipulación de las informaciones por parte de la Santa Sede, divulgando a la prensa datos que fueron mantenidos ocultos a las propias entidades interesadas.
Si bien reconocen que, según el derecho vigente, ellas puedan ser objeto de un Comisariado, pues son entidades públicas de la Iglesia, las Sociedades piden que sean respetados sus derechos que consideran haber sido lesionados en el proceso en curso y, sobre todo, que sean aclaradas las razones concretas graves que lo hayan motivado.

Otros Cuestionamientos.

Según otros miembros de los Heraldos del Evangelio, contactados por Gaudium Press, muchos enigmas aún no se han resuelto con respecto a este y otros Comisariados.

Elizabeth Titonelli (brasileña, 58 años) está indignada: “¿Cómo explicar que se procure violar la ley, comisariando ilegalmente a los Heraldos, cuando tantas otras cosas en la Iglesia parecen ser simplemente intocables, inclusive delante de tantos abusos de orden doctrinaria, moral y disciplinaria? ”

Guillermo Asurmendi (argentino, 60 años), a su vez, censura el reciente comportamiento de personas de gran visibilidad en la Iglesia, a las que llama de “barbaridades”, y que no obstante nunca fueron castigadas; y concluye: “Llama la atención esta falta de equidad; uno queda sin saber qué pensar. Parece indicar que hay, además de dos pesos y dos medidas, intenciones no confesadas. Lo único que queremos es que se respeten nuestros derechos, que haya al menos un poco de proporcionalidad y respeto de la justicia para el bien de todos, inclusive para la credibilidad de las instancias eclesiásticas”.

Elizabete Astorino (casada, brasileña, 61 años) también dijo que extraña la confusión del decreto sobre la competencia de los dicasterios del Vaticano. Recuerda que es contra la naturaleza misma de las asociaciones laicas que los laicos -sin votos, a menudo casados y ejerciendo profesiones seculares- sean tratados como religiosos: “¿Por qué insistir en ponernos bajo la tutela de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida apostólica? ¡No tiene sentido!” Además de estar asombrada de que haya tantas incoherencias e improcedencias, Elizabete dice que otros matrimonios también se preguntan cómo quedarían sus familias si, por absurdo, fueran ellas todas comisariadas: “En broma, le pregunté a mi esposo si la próxima vez que queramos cambiar de auto necesitaremos del OK del Comisario. A mi esposo ni siquiera le importó; se rió y se encogió de hombros”, dijo.

El Dr. Jiménez asegura que tampoco se siguieron las prácticas previas al Comisariado. Según Goedert, indicios apuntan a que los Heraldos ya habían sido prejuzgados con fines destructivos, y que existen datos que indican que desde el 2014 ya se buscaba un pretexto para promover una Visita Apostólica que desembocaría necesariamente, sea cual fuese el resultado, en un Comisariado. El portavoz cree que la filtración ilegal de algunos videos hace unos años, cuyo contenido habría sido manipulado fuera de contexto, fue instrumentalizada para este propósito.

Procurado por Gaudium Press, el Presidente de los Heraldos, Felipe Lecaros, mencionó que hay relatos recientes de algunos Heraldos que apuntan a la animosidad de cierto purpurado con relación a la Asociación. Según estos miembros, esto ya ocurre de hace bastante tiempo, colocando en jaque la buena fe, la imparcialidad y la recta intención, ya sea de la Visita o del Comisariado, y afirman encontrar la huella digital de este prelado en la campaña difamatoria promovida contra la Institución, la que habría comenzado en el período y en la ciudad donde él se encontraba. Lecaros, sin embargo, se negó a dar más detalles al respecto; dijo solo que este asunto aún está bajo investigación, y que la entidad se reserva el derecho de tomar cualquier acción legal para defender su buena reputación, ante los fieles y la sociedad.

Otra fuente, que pidió permanecer en el anonimato, dice que está asustada por el creciente descontento que está viendo, no solo entre los Heraldos, sino también entre el público en general, acerca de los atropellos de los que los Heraldos han sido objeto. “Ellos realmente tienen mucha paciencia, ¿no?”, exclama. “Demasiada, al menos por ahora. Pero nos estamos organizando; si ellos no se defienden, nosotros lo haremos”, dice. Ella dice que está inconforme con la actitud que las autoridades de la Iglesia están tomando, y pregunta: “Al final ¿qué pretenden con eso?” Y concluye: “Esto no es bueno para la Iglesia, en este momento …”

Los Heraldos Se Preguntan, “¿Cuál Es El Problema?”

Felipe Lecaros lamenta la falta de diálogo en las medidas que están siendo tomadas contra una entidad que siempre se caracterizó por la comunión eclesial: “Hacemos todo lo posible para mantener un buen entendimiento en todas las diócesis donde trabajamos, y de esto son prueba las millares cartas de apoyo, felicitación y gratitud que hemos recibido de párrocos, obispos y hasta cardenales, alabando nuestro apostolado”.

Él explicó que muchas iniciativas actuales de los Heraldos, como la Revista y el Fondo Misericordia, fueron incluso sugerencias de prelados, acatadas por la Institución.

Siendo así, insiste él, se sabe que las oposiciones provienen de una minoría organizada, y se pregunta el porqué de esta constante falta de transparencia por parte de la autoridad eclesiástica a respecto de eventuales quejas alegadas contra una institución de comportamiento ejemplar.

En cuanto a los motivos actualmente alegados, Lecaros cuestiona: “El gobierno y la vida de los miembros se rigen por nuestros Estatutos, aprobados además por la Santa Sede; la calidad de la formación de los Heraldos es universalmente reconocida, por lo que podríamos continuar con las otras alegaciones; entonces, ¿cuál es el problema?”

Goedert confirma que esta situación “nos lleva a preguntarnos qué tenemos realmente de problemático”. Sin embargo, prefiere no arriesgarse a responder: “Por ahora, solo tenemos algunas hipótesis, sobre las cuales aún no llegó el momento de pronunciarnos”, acrecentó

18Oct/19

Cardenal Raymundo Damasceno: “Los Heraldos Son Una Familia Religiosa Muy Importante Para La Iglesia”

Cardenal Raymundo Damasceno: “Los Heraldos Son Una Familia Religiosa Muy Importante Para La Iglesia”

        Los Heraldos del Evangelio recibieron en espíritu de comunión eclesial al Cardenal Raymundo Damasceno Assis, arzobispo émerito de Aparecida, como Comisario Pontificio, junto a su asistente, Mons. José Aparecido Gonçalves de Almeida, obispo auxiliar de Brasilia, en una eucaristía celebrada en la Basílica Nuestra Señora de Fátima, localizada en Caieiras, SP, Brasil.
        El cardenal Raymundo Damasceno en su homilía, ser refirió al tema de la visita del comisariado: “Es con mucha alegría que estoy aquí… Para colocarme al servicio de los Heraldos… El comisariado no fue designado como una intervención, como aparece en las redes sociales, al contrario, es señal de cariño y de amor de la Iglesia para con esta familia religiosa tan importante para la Iglesia, con su carisma propio”.

Fuente: Arautos em Missão (en Facebook)
14Oct/19

SER IGLESIA EN EL SIGLO XXI

Ser Iglesia En El Siglo XXI

Por Hamiltom y Cristiane Buzi

Ante un mundo revolcado en la impiedad y en el relativismo, un verdadero católico debe fortalecer su propósito de sufrirlo todo por amor a Cristo y su Iglesia. Con esta disposición de espíritu fue como transcurrió el último Congreso Internacional de Cooperadores de los Heraldos del Evangelio.

Hijo de la Santa Iglesia! ¡Qué sublime título, qué honor incomparable! Qué glorioso es pertenecer a la única institución que ata el Cielo a la tierra y lleva a los hombres a, viviendo en este mundo, tener por hermanos a los bienaventurados y, siendo sólo criaturas, participar de la familia de Dios. ¡Oh nobleza insuperable!

Ser católico no se restringe a considerarse como tal, guardar una remota confianza en la Providencia y a creer en unas tantas verdades que la razón humana no logra explicar. Tener una fe sin convicciones, tímidamente manifestada en la Misa dominical y relegada a un plano secundario en el día a día es muy poco para quien ha sido elevado a la condición de hijo del Altísimo.


Al contrario, los cristianos necesitamos unirnos íntimamente a Nuestro Señor, como el cuerpo a la cabeza. Somos llamados a hacer de nuestra vida “una continuación y una realización de la vida de Jesús”, por eso “todas nuestras acciones deben ser una prolongación de sus acciones; hemos de ser otros Cristo en la tierra, para en ella dar continuidad a su vida y a sus obras”.1

Signo De Contradicción Para El Mundo.

Una de las descripciones más conocidas de esa forma de presencia del Señor entre los hombres la encontramos en la antiquísima Carta a Diogneto, en la cual un autor anónimo relata cómo era la vida de los cristianos a principios del segundo siglo:

“Viven en la carne, pero no según la carne. Viven en la tierra, pero su ciudadanía está en el Cielo. Obedecen las leyes establecidas, y con su modo de vivir superan estas leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los condena sin conocerlos. Se les da muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos; carecen de todo, y abundan en todo. Sufren la deshonra, y ello les sirve de gloria; sufren detrimento en su fama, y ello atestigua su justicia. Son maldecidos, y bendicen; son tratados con ignominia, y ellos, a cambio, devuelven honor. Hacen el bien, y son castigados como malhechores; y, al ser castigados a muerte, se alegran como si se les diera la vida”.2

“Su ciudadanía está en el Cielo”, subraya el autor. Y por eso mismo son objeto de desprecios, injurias, persecuciones… “Mi Reino no es de este mundo” (Jn 18, 36), nos enseñó Jesús. Entonces, ¿cómo causa extrañeza que sus discípulos, y la propia Iglesia establecida por Él, sean piedra de escándalo y signo de contradicción?

Al atraer a su seguimiento a los Apóstoles, el Señor no les promete una carrera brillante, sino que, por el contrario, les advierte: “Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. […] Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro y al esclavo como su amo. Si al dueño de casa lo han llamado Belcebú, ¡cuánto más a los criados! […] No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la Gehena” (Mt 10, 22.24-25.28).

San Ignacio de Antioquía siendo devorado por las fieras Basílica de San Clemente, Roma.

De hecho, quien analiza detenidamente la trayectoria de la Esposa Mística de Cristo a lo largo de los siglos difícilmente encontrará un período en el que se haya visto libre de los ataques de sus enemigos; y que sus hijos fieles hayan llevado una vida despreocupada. Esa es precisamente la señal distintiva de aquellos que quieren seguir los pasos del divino Maestro: “El que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí” (Mt 10, 38).

Sí, las páginas áureas que componen la Historia de la Iglesia están plagadas de persecuciones, luchas y sufrimientos, que la configuran cada vez más con Cristo.

Sangre De Mártires, Semilla De Cristianos.

Los primeros siglos se convirtieron en el paradigma, para todos los tiempos, de esa batalla de los cristianos contra el mundo. En sus oídos resonaba todavía con vigor el mandato de Jesús: “Seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria y hasta el confín de la tierra” (Hch 1, 8).

Bajo el Imperio romano la Iglesia se extendió prodigiosamente por todo el orbe, pero también sufrió crueles y sangrientas persecuciones. “Ut christiani non sint”,3 clama Nerón en el año 64, en el primer edicto contra la Iglesia, con el cual se abría la era al mismo tiempo terrible y gloriosa de los mártires.

¿Cuántos entregaron su vida por la fe? Es imposible saberlo. Raras veces se hacían juicios individuales, las ejecuciones se daban en masa y de manera sumaria. Alrededor del año 250 el número de víctimas era tal que San Montano, antes de ser supliciado, les conjuraba a sus verdugos que, “siquiera por la abundancia de mártires, entendieran dónde estaba la verdadera Iglesia”.4

No obstante, si el antiguo enemigo pretendía exterminar a la Iglesia en su etapa naciente, enseguida vio frustradas sus esperanzas, como lo atestigua San Justino: “Se nos decapita, se nos crucifica, se nos arroja a las fieras, a la cárcel, al fuego, y se nos somete a toda clase de tormentos; pero a la vista de todos está que no renunciamos a nuestra profesión de fe. Antes bien, cuanto mayores son nuestros sufrimientos, tanto más se multiplican los que abrazan la fe y la piedad por el nombre de Jesús”.5

Las Riquezas De Este Mundo Pasan…

Impresiona ver la grandeza de alma y la generosidad de los mártires venciéndose a sí mismos, con el imprescindible auxilio de la gracia, hasta el final. Eso incluía ignorar los chantajes y las lisonjas lanzadas contra ellos para hacerlos desistir de sus propósitos, así como sufrir las terribles torturas morales que los esperaban antes de alcanzar la palma del martirio. Implicaba también un desapego absoluto de los bienes que poseían, ya fueran muchos o pocos.

En el Imperio romano había, por ejemplo, una ley que decretaba la confiscación de los bienes de quien se declarara cristiano. En tiempos en los cuales la tradición y la fortuna significaban mucho para la sociedad, esa sanción representaba una prueba durísima, mayor aún que en nuestros días. Sin embargo, preferían perder todas sus posesiones, a fin de conservar el supremo tesoro de la fe. Sabían que las riquezas de este mundo pasan y buscaban hacerse con un inagotable tesoro en el Cielo, “adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla” (Lc 12, 33).

La ilustre pluma de San Basilio registró el caso de la viuda Santa Julita, la cual estaba siendo perseguida por un hombre que quería robarle sus bienes. La infeliz mujer se presentó en el tribunal para reclamar justicia. El usurpador, no obstante, alegó contra ella su condición de cristina, que la hacía incapaz de pedir algo en juicio.

El magistrado mandó entonces que trajeran un altar y la invitó a que quemara incienso a los ídolos. La viuda le contestó: “Piérdase antes mi vida, perezcan todos mis caudales, peligre mi cuerpo mismo, antes que yo ni de obra ni de palabra cometa alguna impiedad contra aquel Dios que me creó”.6 Con esta proclamación, su causa estaba perdida y ella pasaba a la más completa miseria. Poco después, por su fe, fue condenada a la hoguera.

Al analizar el mérito de quien lo entrega todo por amor a Cristo, Orígenes agrega que cuanto mayores son los bienes terrenos a los que se renuncia para seguir al Señor, mayor es el premio obtenido en la eternidad. Y, en este sentido, esc ribe en su Exhortación al martirio: “Si llego a ser mártir, desearía también dejar hijos y campos y casas, […] a fin de recibir el céntuplo que el Señor prometió”.7

Un poco más adelante añade: “Nosotros, pobres, aun cuando fuéramos mártires, deberíamos dejar libres los primeros puestos a los ricos que, por su amor a Dios en Cristo, pisotean la engañadora gloria tan buscada por la mayor parte de la gente y pierden sus posesiones”.8

Renuncia A Los Lazos Más Afectuosos.

Con todo, existía una prueba indescriptiblemente más terrible que la del desapego al oro y la plata… “¡Cuántos fueron los mártires santos que al acercarse la pasión fueron tentados con las caricias halagadoras de los suyos, que intentaban hacerlos volver a la dulzura temporal”,9 se lamenta San Agustín. Sí, para llevar al cristiano a que desistiera del camino de la santidad, muchas veces se interponían sus propios familiares.

Poco después del año 200, en Cartago, Santa Perpetua escribe la historia de su calvario, agravado por las tentativas de su padre a que renunciara a la fe:

“Llevado de su cariño, no cejaba en su empeño de derribarme:

—Padre —le dije—, ¿ves, por ejemplo, ese utensilio que está ahí en el suelo, una orza o cualquier otro?

—Lo veo —me respondió. Y yo le dije:

— ¿Acaso puede dársele otro nombre que el que tiene?

—No —me respondió.

—Pues tampoco yo puedo llamarme con nombre distinto de lo que soy: cristiana.

Entonces mi padre, irritado por esta palabra, se abalanzó sobre mí con ademán de arrancarme los ojos; pero se contentó con maltratarme. Y se marchó”.10

La joven Perpetua hacía poco que había tenido un hijo, al cual aún amamantaba; afligida por la suerte del pequeño, consiguió que lo dejaran con ella en la prisión.

Al acercarse el día de su interrogatorio, recibe nuevamente la visita de su padre, cuya intención era la de convencerla como fuera:

“—Compláceme, hija mía, de mis canas; compadécete de tu padre, si es que merezco ser llamado por ti con el nombre de padre. Si con estas manos te he llevado hasta esa flor de tu edad, si te he preferido a todos tus hermanos, no me entregues al oprobio de los hombres. Mira a tus hermanos; mira a tu madre y a tu tía materna; mira a tu hijito, que no ha de poder sobrevivirte. Depón tus ánimos, no nos aniquiles a todos, pues ninguno de nosotros podrá hablar libremente, si a ti te pasa algo.

“Así hablaba como padre, llevado de su piedad, a par que me besaba las manos y se arrojaba a mis pies y me llamaba, entre lágrimas, no ya su hija, sino su señora. Y yo estaba transida de dolor por el caso de mi padre, pues era el único de toda mi familia que no había de alegrarse de mi martirio”.11

El amor filiar la movía a compadecerse de su pobre padre, y quien sabe si la tentación de abandonar la fe no le haya golpeado insistentemente a la puerta en cada palabra que salía de sus labios… Sin embargo, en ese momento crucial ciertamente resonaron en los oídos de aquella joven las palabras graves y serias de Nuestro Señor Jesucristo: “El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí” (Mt 10, 37). Abandonándose entonces por completo en las manos de la Providencia, le respondió así Perpetua: “Allá en el estrado [del tribunal] sucederá lo que Dios quisiere; pues has de saber que no estamos puestos en nuestro poder, sino en el de Dios”.12

Privada a cierta altura de la compañía de su hijo, la valerosa madre se preocupaba día y noche con su destino, entregándolo a Dios. Pasado algún tiempo, la escena con su padre se repitió y ella, con el corazón sangrando, pero inalterable en su convicción, venció una vez más la prueba. Sus líneas, no obstante, concluyen en la duda y en la incerteza en cuanto al futuro.

Le cupo a otro —según algunos, a Tertuliano— conservar el conocimiento de su muerte: estando ya en el anfiteatro a la espera de la muerte, Perpetua llamó a su hermano y, deseando en ese momento supremo que los demás siguieran el mismo camino de renuncia del cual ella llegaba al término, le dijo: “Permaneced firmes en la fe y amaos los unos a los otros y no os escandalicéis de nuestros sufrimientos”.13

Paciencia, Serenidad y Alegría En La Prueba.

Siendo el Rey del universo, Nuestro Señor Jesucristo aceptó, por amor a nosotros, ser herido en todos sus derechos, despojado de todos sus honores, cargado de ignominias y reducido a reo, poniéndose en una situación inferior incluso a la de un esclavo (cf. Flp 2, 7-8).

A ejemplo y semejanza suya, eran exigidas de los primeros cristianos la completa renuncia de los bienes terrenos y una heroica disposición de sufrirlo todo por amor al divino Maestro. Al enfrentar tormentos y privaciones, brillaban ante el mundo como lumbreras; comportándose de forma íntegra e irreprensible en medio de una sociedad depravada, mostraban la grandeza de ser hijo de Dios (cf. Flp 2, 15).

La fidelidad a su fe llevó a muchos cristianos a prisión, y quien hoy tiene la oportunidad de conocer lo que, por aquel entonces, servía de cárcel, queda horrorizado al oír las narraciones sobre la paciencia, serenidad y alegría con las que allí permanecían.

Entre los que dejaron a la Historia sus impresiones con respecto al tiempo que estuvieron encarcelados se encuentran los mártires Lucio y Montano: “Y así bajamos al abismo mismo de los sufrimientos como si subiéramos al Cielo. Qué días pasamos allí, qué noches soportamos, no hay palabras que lo puedan explicar. No hay afirmación que no se quede corta en punto a tormentos de la cárcel y no hay posibilidad de incurrir en exageración cuando se habla de la atrocidad de aquel lugar. Mas donde la prueba es grande, allí se muestra mayor aquel que la vence en nosotros, y no cabe hablar de lucha, sino, por la protección del Señor, de victoria”.14

Santa Perpetua, Por Luis Borrasa Museo Episcopal de Vic (España)

Tan unidos, sin embargo, estaban a Cristo que, más adelante, estos mismos mártires manifiestan no sólo resignación, sino entusiasmo de cara a las atrocidades que los acompañaban cada día, y exclaman a propósito de una ocasión en la que creían que estaban siendo llevados para la muerte:

“¡Oh día alegre y gloria de nuestras cadenas! ¡Oh ataduras que nosotros habíamos deseado con toda nuestra alma! ¡Oh hierro, más honroso y precioso que el oro óptimo! ¡Oh estridencia aquella del hierro, que rechinaba al ser arrastrado por encima de otros hierros! […] Todavía no había llegado la hora de nuestro martirio. De ahí que, derribado el diablo, volvimos victoriosos a la cárcel y fuimos reservados para una nueva victoria. Vencido, pues, el diablo en esta batalla excogitó nuevas astucias, tratando de tentarnos por hambre y sed, y en verdad que esta batalla suya la supo conducir fortísimamente durante muchos días”.15

Llevados finalmente para el suplicio, los mártires pasan aún por una última prueba: contemplar ante sí toda la multitud burlona, que ríe y se divierte con sus dolores y se alegra con su muerte. ¡Cuántos cristianos no habrán encontrado en medio a ese público hostil el más dilacerante de los padecimientos del alma, es decir, el desprecio y odio de antiguos amigos y familiares que, sordos a cualquier explicación, prefieren asistir a la destrucción de sus vidas a admitir que sigan a Cristo! Y, hasta el final, desafían al mundo, volviéndose dignos del Cielo.

La Palabra Fue Sembrada, Pero No Dio Fruto.

No todos los cristianos, sin embargo, enfrentaban el tribunal con el desapego de la viuda Julita, el heroísmo de Perpetua o el entusiasmo de Lucio y de Montano. Estaban los que preferían el mundo a Cristo, las tinieblas a la luz, y, despreciando el Cielo ofrecido a ellos, se hundían en el barro de la apostasía.

En un escrito atribuido a Tertuliano se cuenta, por ejemplo, el caso de un senador que “de la religión cristiana volvió a la esclavitud a los ídolos”. Y el autor le interpela: “Después de haber atravesado el umbral de la verdadera ley, después de haber conocido a Dios durante años, ¿por qué conservas lo que deberías dejar y rechazas lo que deberías guardar?”.16

¿Cómo se explica tamaña defección en alguien que, habiendo sido sepultado con Cristo por el Bautismo, estaba llamado a resurgir de entre los muertos como Él (cf. Rom 6, 4)?

Buena parte de esos renegados habían sido, sin duda, cristianos sinceros, pero superficiales. Y por eso la semilla de la Palabra lanzada en su interior no fructificó.

Muchos de ellos eran terrenos pedregosos, que acogieron la Buena Nueva con alegría, pero sin permitir que creara raíces profundas en su espíritu. En cuanto les sobrevenía una tribulación o una persecución, enseguida sucumbían (cf. Mt 13, 20-21).

Otros de los que cayeron en la apostasía permitieron que los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogaran la buena semilla que había crecido con fuerza en sus almas, haciéndola estéril (cf. Mt 13, 22).

Tan sólo aquellos que escucharon la Palabra y la entendieron —es decir, la amaron y pusieron en práctica— dieron fruto: “ciento o sesenta o treinta por uno” (Mt 13, 23).

Otras Formas Más Sutiles y Eficaces De Persecución.

Para los fieles de nuestros días, los cristianos de los primeros siglos se presentan como modelos de radicalidad evangélica. Su eximia fidelidad a la fe los condujo a enfrentar los mayores tormentos y regar con su sangre bendita los fundamentos de la Santa Iglesia.

Improbable es que nosotros, hijos de la Iglesia en el siglo XXI, seamos llevados a un Coliseo para servir de alimento a las fieras hambrientas. Y, aunque existen persecuciones cruentas a los cristianos en países de Asia o de África, parece inverosímil que horquillas incandescentes dilaceren nuestras carnes si nos negamos a ofrecer incienso a los dioses de piedra.

Congresistas asistiendo a una de las exposiciones en el auditorio del seminario menor de los Heraldos, Caieiras, 27/7/2019

Pero hay otras formas más sutiles y eficaces de persecución, de las cuales el demonio se sirve hoy a torrentes. En un mundo que aparentemente rinde culto a la paz, la comprensión y el diálogo, se vuelve cada vez más difícil ser católico auténtico. Defender públicamente los valores perennes de la Iglesia, reflejados en el Catecismo, puede suponer que seamos denunciados ante un tribunal. Elegir un buen colegio para nuestros hijos o buscar un entretenimiento que no hiera la moral cristiana exige un esfuerzo y una pericia que no están al alcance de todas las familias.

A cada instante somos invitados a echar pequeños o grandes puñados de incienso a los pies de los nuevos dioses paganos, cuyos nombres no son Júpiter, Baco o Diana, sino deshonestidad, mentira y relativismo. Para muchos de nosotros, practicar la religión y cumplir los Mandamientos puede convertirse en un prolongado martirio, más horrible bajo ciertos aspectos que el de los primeros cristianos.

Excelsa Invitación Para Los Días Actuales.

Ese fue precisamente el fondo de cuadro del Congreso de Cooperadores de los Heraldos del Evangelio realizado el último mes de julio. Procedentes de Europa, Asia, África y de todos los rincones de las Américas, durante tres días pudimos satisfacer en algo nuestra apetencia por las maravillas del Cielo y, juntos, sorber fuerzas para perseverar en el noble propósito de ostentar nuestro amor a la Santa Iglesia y a servirla.

Siguiendo un programa apretado, las exposiciones se alternaban con momentos de adoración al Santísimo Sacramento, participación en la Santa Misa y rezo del Rosario en conjunto. Todo contribuía a que nos sintiéramos hermanados en un mismo ideal y dispuestos a todos los esfuerzos para responder con generosidad a la voz del divino Maestro.

Por medio de su gracia, Jesús llamaba a cada uno de nosotros a dar testimonio de Él ante el mundo. Nos invitaba a ser mártires de la ortodoxia, confesores de la verdadera doctrina, defensores de la moral católica multisecular y fieles seguidores del magisterio, aunque eso suponga dejarnos crucificar con Él, como lo hicieron los primeros cristianos.

En esos días se nos fue desvelando también el horizonte insondable de la misericordia divina, en la cual reposan confiados todos los que a Cristo se entregan sin reservas. Si Él les pide mucho a sus soldados y siervos, es porque les ofrece en contrapartida una recompensa demasiadamente grande: “No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna” (Mc 10, 29-30).

Entrada solemne de la imagen de nuestra Señora del Buen Suceso a comienzo del Congreso, 26/7/2019

Seguros del auxilio de la gracia, concedida con especial abundancia a quien se pone bajo los cuidados de la Virgen Santísima, salimos de allí fortalecidos y dispuestos a dar nuevos y decisivos pasos en la edificación del Reino de María en nuestras almas. Pues antes que Ella triunfe sobre todo el orbe, como lo anunció en Fátima, es necesario que reine en nuestros corazones.

Junto a Ella, nada debemos temer. Por mayores que sean nuestra flaqueza y nuestra inconstancia, la victoria está garantiza da por la promesa de Cristo: “Tened valor: yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33).

1 SAN JUAN EUDES. La vie et le royaume de Jésus dans les âmes chrétiennes. In: OEuvres Complètes. Paris: Gabriel Beauchesne, 1905, v. I, p. 166.
2 CARTA A DIOGNETO, n.º 5: PG 2, 1174-1175. 3 Del latín: “No deben existir los cristianos”.
4 MARTIRIO DE LOS SANTOS MONTANO, LUCIO Y COMPAÑEROS, n.º 14. In: RUIZ BUENO, Daniel (Ed.). Actas de los mártires. 5.ª ed. Madrid: BAC, 2003, p. 813.
5 SAN JUSTINO DE ROMA. Diálogo com Trifão, n.º 110. 2.ª ed. São Paulo: Paulus, 2014, p. 177.
6 SAN BASILIO MAGNO. Homilia in martyrem Iulittam, n.º 2: PG 31, 239.
7 ORÍGENES. Exhortatio ad martyrium, n.º 14: PG 11, 582.
8 Ídem, n.º 15, 583.
9 SAN AGUSTÍN. Sermón 284, n.º 2. In: Obras Completas. Madrid: BAC, 1984, v. XXV, p. 100.
10 EL MARTIRIO DE LAS SANTAS PERPETUA Y FELICIDAD, n.º 3. In: RUIZ BUENO, op. cit., p. 421.
11 Ídem, n.º 5, pp. 424-425.
12 Ídem, p. 425.
13 Ídem, n. 20, p. 438.
14 MARTIRIO DE LOS SANTOS MONTANO, LUCIO Y COMPAÑEROS, op. cit., n.º 4, pp. 804-805.
15 Ídem, n.º 6, p. 806.
16 TERTULIANO. Ad senatorem, c. 2: PL 2, 1106.

04Oct/19

COMUNICADO DE PRENSA SOBRE EL COMISARIADO A LOS HERALDOS DEL EVANGELIO

COMUNICADO DE PRENSA SOBRE EL COMISARIADO A LOS HERALDOS DEL EVANGELIO

Redacción (Jueves, 03-10-2019, Gaudium Press) El Portal de los Heraldos del Evangelio publicó un comunicado de prensa acerca de una noticia divulgada por el órgano oficioso de la Santa Sede – Vatican News -, titulada: “Los Heraldos del Evangelio han sido comisariados”.

A continuación, el comunicado:

El pasado 28 de septiembre, los Heraldos del Evangelio recibieron en su casa de Roma la notificación del Decreto de Comisariado a esta Asociación Privada Internacional de Fieles de Derecho Pontificio. Enseguida, la noticia del comisariado empezó a circular en los medios de comunicación de Italia y de otros países.

Algunos órganos de prensa, sin embargo, han pretendido tergiversar los datos oficiales de la Santa Sede, dando a entender que el procedimiento habría ocurrido por una especie de sanción, o incluso que se trataría de una nueva investigación. En lugar de atenerse a la nota del Vaticano -que indica genéricamente las razones que han llevado a la Santa Sede a nombrar un comisario para la Institución-, se han basado en noticias antiguas y equivocadas, omitiendo la habitual y actualizada verificación de los hechos. Ahora bien, debido a la velocidad de la información de hoy en día, esas noticias falseadas -como si fueran fake news- se han extendido rápidamente por las ramificaciones de Internet, en detrimento de la imagen y reputación de la Institución, llegando a una situación tal que podría desembocar en la interposición de acciones indemnizatorias.

Teniendo en esto cuenta, es un deber de justicia y caridad aclarar que:

1) La visita apostólica, compuesta por un arzobispo, un obispo y una superiora religiosa, se inició en 2017. Todas las casas de los Heraldos fueron visitadas y se entrevistaron a casi todos los miembros, incluso a muchos cooperadores. Además, innumerables exmiembros, familiares de miembros y de exmiembros, también dieron su testimonio. Las declaraciones favorables a la Institución fueron muy numerosas. Y, a lo largo de la investigación, llegaron cientos de testimonios laudatorios de cardenales, arzobispos, obispos y sacerdotes de todo el mundo.

2) Después de una diligente investigación, que duró poco más de un año, la visita apostólica completó sus procedimientos. Según el testimonio de los visitadores, que fue declarado en reuniones y encuentros en los que el Presidente General de los Heraldos del Evangelio estaba presente, y que está debidamente registrado en actas, no hallaron nada contrario a la moral, a la sana doctrina o a las leyes eclesiásticas y civiles.

3) En agosto de 2018, los visitadores presentaron ocho preguntas de personas abiertamente contrarias a los Heraldos, que contenían acusaciones falsas que circulaban ampliamente en Internet. La respuesta -de 570 páginas, acompañada de 75 anexos recogidos en 42 volúmenes- fue elaborada por una comisión especial de profesores y doctores en diversas áreas teológicas, canónicas y jurídicas. Ni los visitadores ni la Santa Sede han presentado observaciones a esta respuesta de la Institución.

4) Hay que recordar que el Comisariado es una práctica prevista por el ordenamiento jurídico de la Iglesia y que puede ser utilizado como un instrumento de comunión. Según la noticia oficial del Vaticano, la motivación estaría vinculada a ciertas deficiencias, pero no debería considerarse como una sanción. Todo aquello que sea informado en oposición a esas directrices es una difamación evidente.

Por último, los Heraldos del Evangelio acogen respetuosamente y en espíritu de comunión eclesial el nombramiento de S. Em.ª Rvdma. D. Raymundo Damasceno Assis, cardenal arzobispo emérito de Aparecida, como Comisario Pontificio, así como a sus asistentes, D. José Aparecido Gonçalves de Almeida, obispo auxiliar de Brasilia, y la Hna. Marian Ambrósio, IDP, superiora general de las Hermanas de la Divina Providencia.

Invocando el amparo maternal e infalible de la Virgen, los Heraldos del Evangelio se ponen a disposición de las autoridades competentes, con un espíritu de filial y confiada transparencia, seguros de que esta nueva fase será una ocasión para atestiguar su ininterrumpida comunión afectiva y efectiva con la Santa Sede y con los obispos, sucesores de los Apóstoles.

São Paulo, 1 de octubre de 2019, memoria de Santa Teresa del Niño Jesús.

Departamento de Prensa.

06Sep/19

REINA Y MADRE DE LA MISERICORDIA

Las Primeras Palabras De La Salve Inspiran a La Persona Que Las Recita La Plena Confianza De Que Será Atendida, A Pesar De Sus Miserias.

Me pidieron hacer un comentario de la Salve. Debido al poco tiempo del que dispongo, voy a comentar apenas las primeras palabras de esa bella oración: “Dios te salve, Reina y Madre, Madre de misericordia…”

Una Reina Que Lo Tiene Todo y Lo Puede Todo.

En latín, Salve es un saludo, y así pasó para el portugués. Los latinos acostumbraban a decir salve como saludo, sin ningún nexo y sentido con la idea de la salvación: “salvadme”. No es eso, es un mero saludo. Es decir, “Dios te saluda”.

Ahora viene otro punto: “…Reina y Madre, Madre de misericordia.”

Virgen de las Mercedes patrona de República Dominicana, cuyo nombre es equivalente también a “Virgen de la Misericordia”. Celebramos su fiesta el 24 de septiembre.

Aquí vemos una armonía muy bonita. El autor de la oración coloca antes que todo el título de Ella de Reina. ¿Nuestra Señora es Reina? Evidentemente lo es, pues es la Madre del Rey, y de un Rey que hace todo lo que Ella desea.

María Santísima es llamada la Omnipotencia Suplicante. Ella es, de por sí, una criatura humana como nosotros, pero la súplica hecha por Ella es omnipotente, porque puede todo delante de Dios.

Así mismo, en cuanto suplicante, María es Reina, porque aquella que lo puede todo es Reina. Viene, entonces, enseguida, una idea puesta al alcance del fiel: aquella a quien él se va a dirigir es una reina: luego, Ella lo tiene y lo puede todo.

La reina y el rey son de una riqueza enorme. Normalmente son las personas más ricas del reino, porque disponen de la mayor suma de poderes, de honores y de riquezas de toda clase. Ella es la Reina, es decir, Ella nos puede dar todo cuanto le pidamos.

Además, Dios, que es su Hijo, concede todo cuanto su Madre insondablemente perfecta le pide. El resultado es que, cuando le pedimos alguna cosa a Ella, tenemos la certeza de que nos la puede dar, porque Ella la tiene. Eso nos lleva a llenar de confianza nuestro pedido.

No Hay Un Cariño Como El Materno.

Y prosigue: “Madre de misericordia.”
“Madre” ya trae consigo la idea de misericordia, porque el más misericordioso y compasivo de los entes – en una época en la que la institución de la familia funcione normalmente –, es la madre. El padre puede ser incluso muy bueno y su afecto es indispensable para completar la educación del hijo. Pero el cariño está con la madre.

Me acuerdo de haber asistido, cierta vez, a una escena minúscula en casa, entre mi padre y mi madre.

Yo tenía la costumbre, en aquel tiempo, de salir inmediatamente después del almuerzo a mi oficina de abogacía. Mi madre me acompañaba hasta la puerta del elevador, al lado del cual hay unas escaleras. A veces yo estaba con mucha prisa y me impacientaba con la lentitud del elevador, y bajaba las escaleras a toda prisa. Me acuerdo de que, mientras bajaba, oía a mi madre decir: “Filhão 1, cuidado con andar a las carreras.” Era una última señal de cariño.

Pero un día bajé muy precipitadamente y me olvidé de un objeto en casa. Cuando llegué a la calle, sentí la falta del objeto y regresé a cogerlo. Pasé al lado de una pequeña sala de estar, donde ella y mi padre tenían la costumbre de quedarse durante el día. Estaban conversando, seguros de que yo me había ido.

Mi padre estaba sentado en una poltrona y mi madre, de pie a su lado, decía:

– João Paulo, para la cena de hoy mandé a hacer tal plato. ¿Crees que Plinio quedará satisfecho o sería mejor preparar otra cosa?

No paré a ver, pero tuve la impresión de que mi padre tenía muchas ganas de hacer una siesta, y respondió negligentemente que estaba bien.

No satisfecha con la respuesta, ella añadió:

– No, pero quién sabe si sería mejor que yo haga de tal otra forma. – También está bien – respondió él.

Como él quería dormir y ella seguía insistiendo, él dijo: – Se nota que la madre es la madre. Si fuese conmigo, yo diría: “Joven, aquí tienes para cenar tal cosa, si no quieres, ve a cenar a un restaurante.”

Ahora bien, mi madre quería justamente evitar que yo fuese al restaurante, para tener el gusto de estar y de conversar conmigo. El cariño de la madre es muy especial, es único.

Una Madre Toda Hecha De Misericordia.

Sin embargo, no contento con esta idea, el autor de la Salve puso: “Madre de misericordia.” Es una Madre toda hecha de misericordia.

Apartamento De Doña Lucilia

¿Qué quiere decir “misericordia”? Cordis, en latín, quiere decir corazón. Miseri, miserables. Por lo tanto, Ella es “toda corazón” para con los miserables. Los miserables son aquellos que no tiene de qué vivir, están en la miseria.

Aunque moralmente hablando son los pecadores, que ofendieron muchas veces a Nuestra Señora y le dieron alguna razón para estar descontenta. Si esos pecadores se vuelven hacia Ella y le rezan, encontrarán en Ella a una Madre de misericordia dispuesta a atenderlos.

Por lo tanto, todo se une para inspirar la mayor de las confianzas: Ella es una Reina que lo tiene todo y lo puede todo; es la Madre de misericordia, “toda corazón”, inclusive para con los hijos más miserables.

¿Quién puede dejar de tener plena confianza en que por la bondad de Ella será atendido, cuando hace esta oración?
_________________
1) N. del T.: En portugués: aumentativo afectuoso de hijo, utilizado por Doña Lucilia.

(Revista Dr. Plinio No. 221, agosto de 2016, pp. 18-19, Editora Retornarei Ltda., São Paulo – Extraído de una conferencia del 5.3.1992)

06Sep/19

LA FAMILIA CATOLICA, SEMILLERO DE VOCACIONES

La Familia Católica,
Semillero De Vocaciones

P. Francisco Teixeira de Araújo, EP

Las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa nacen en la familia auténticamente católica con la misma naturalidad con que los buenos árboles dan hermosas flores y buenos frutos.

        Nadie puede negar el papel fundamental que la familia desempeña en el florecimiento del llamamiento al sacerdocio y a la vida religiosa, ni el hecho de que una de las principales causas de la actual crisis de vocaciones sea el escaso número de matrimonios que rezan junto con sus hijos, enseñándoles la esencial función que la religión ejerce en sus vidas e invitándoles con su propio ejemplo a practicar los Mandamientos.

En las familias donde el padre y la madre, aun diciéndose cristianos, viven como si Dios fuera un ente “con il quale o senza il quale, il mondo va tale quale”1 no surgen vocaciones religiosas. O, peor todavía, nacen y empiezan a florecer, pero enseguida se marchitan al faltarles las condiciones para convertirse en el bello fruto que estaban llamadas a ser.

Así pues, más que en cualquier otra era histórica, la Iglesia tiene una urgente necesidad de familias como la de Macrina la Mayor, para vencer la grave crisis que atraviesa.

Una Familia De Santos, Ya En Los Comienzos De La Iglesia.

Nació Macrina a finales del siglo III en Neocesarea del Ponto (actual Niksar, Turquía), ciudad populosa y próspera, en la cual imperaban la idolatría y los vicios característicos del paganismo. Sin embargo, también flotaban en el ambiente misericordiosos designios de Dios, quien envió allí a San Gregorio el Taumaturgo, un auténtico pastor.

San Basilio y Su Familia Eparquía De Edmonton (Canadá).

Durante cerca de dos décadas, Gregorio predicó el nombre de Jesucristo con tan excelente resultado que, en la víspera de su muerte, informado de que vivían en la ciudad tan sólo catorce paganos, cuentan que elevó al Cielo esta exclamación: “¡Gracias sean dadas a Dios! Cuando llegué aquí no había más que diecisiete cristianos”.

Macrina se convirtió en una ferviente admiradora y discípula suya. Y basándose en las enseñanzas y en el ejemplo recibidos del santo prelado, le transmitió a su hijo Basilio una sólida formación. Éste se casó con una joven tan virtuosa como él y ambos merecieron, por su edificante vida, ser venerados como San Basilio el Anciano y Santa Emelia.

El Señor les concedió diez hijos, y a cuatro de ellos la Iglesia los elevó a la honra de los altares: San Basilio Magno, San Gregorio de Nisa, San Pedro de Sebaste y Santa Macrina la Joven.

Bastaba Mirar A Macrina y Seguir Su Ejemplo.

Los tres varones, principalmente San Basilio Magno, son bastante conocidos. En cambio, de Santa Macrina la Joven poco se sabe; no obstante, ella fue el instrumento más potente que Dios utilizó en la obra de santificación de esa bendecida familia.

Basilio, su padre, era un hombre de apreciable fortuna y notable prestigio; su madre, Emelia, se esmeró en darle una buena formación cultural y, sobre todo, religiosa. No le faltaban pretendientes para un brillante casamiento, pero a los 12 años ella misma eligió el rumbo de su vida: sería esposa de Jesucristo.

Tras el fallecimiento de su padre, secundó a su madre en la educación de sus hermanas y hermanos más pequeños, y cuando ya no necesitaban sus cuidados se estableció en una propiedad de la familia, con un grupo de mujeres deseosas de llevar una vida de perfección.

Su día a día se regía por la estricta observancia de una “Regla” que no precisaba ser escrita, pues se componía de un solo artículo: amar a Dios sobre todas las cosas. ¿Cómo cumplirla? Muy sencillo: bastaba mirar a Macrina e imitar su ejemplo; ella era la Regla viva. Tan irresistible era la fuerza de atracción de la santidad de esta joven que su propia madre decidió unirse a ellas en la vida de recogimiento, contemplación y oraciones.

Más que en cualquier otra era histórica, la Iglesia tiene una urgente necesidad de familias santas para vencer la grave crisis que atraviesa. 

Aspectos del XIV Congreso Internacional de Cooperadores de los Heraldos del Evangelio, realizado en Caieiras (Brasil), del 27 al 29 de julio de 2018.

En Las Familias Católicas Es Donde Brotan Las Vocaciones.

De la contemplación nace el deseo de atraer almas hacia Dios. Como buena maestra de sus hermanos pequeños y adolescentes, Macrina les enseñó a despreciar el mundo, huir de las riquezas, amar la oración y la Palabra de Dios. Y no dejó de seguirlos con vigilante mirada cuando ya eran adultos.

Al respecto, San Gregorio de Nisa nos deja un valioso testimonio: al ver ella como su hermano, el futuro San Basilio Magno, parecía que dudaba entre una brillante carrera y el servicio a Dios, “Macrina lo guio con tal rapidez hacia el objeto de la verdadera filosofía que, apartándose de la que el mundo adora, renunció a la gloria de la elocuencia para consagrarse por completo a una vida pobre y laboriosa”.2

Ese es el verdadero poder que un alma que verdaderamente ama a Dios tiene para persuadir e influenciar: en un momento determinado la vocación de San Basilio Magno, lumbrera de la Santa Iglesia, ¡dependió de la intervención de una humilde virgen!

¿Un Modelo Aún Válido Para Nuestros Días?

Familias ejemplarmente católicas ha habido varias a lo largo de la Historia de la Iglesia. Basta recordar a Santa Teresa del Niño Jesús, cuyos padres han sido canonizados recientemente. También hubo casos como el de San Bernardo de Claraval, que a los 20 años renunció a una prometedora carrera y arrastró consigo al monasterio a su propio padre, a todos sus hermanos y a numerosos amigos.

Pero ¿acaso esos ejemplos continúan válidos en nuestros días?

A juzgar por lo que vemos en gran número de parejas que se dicen cristianas, la respuesta debería ser negativa. Pero recorriendo los patios y los vastos salones en los cuales se desarrolló el XIV Congreso Internacional de Cooperadores de los Heraldos del Evangelio, realizado del 27 al 29 de julio de este año, se percibe un panorama muy distinto.

Entre los más de 1200 participante en el evento se encontraba una mujer, ya viuda, madre de tres hijos sacerdotes heraldos y de una hija religiosa, con votos perpetuos. En otro rincón, un matrimonio que no dudó en dar a la Santa Iglesia a sus seis hijos: dos sacerdotes heraldos y cuatro religiosas, también con votos perpetuos. Más allá, charlando en un animado corrillo, la madre de dos sacerdotes heraldos descubre que una de sus interlocutoras es madre de una religiosa y de un presbítero… Sin hablar del gran número de matrimonios cuyos hijos se preparan para el sacerdocio o cuyas hijas no anhelan más que pronunciar cuanto antes los votos perpetuos.

Ahí está la solución del problema. Cuando los miembros de una familia tratan de ser verdaderamente católicos, surgen y crecen en su seno las vocaciones sacerdotales y religiosas con la misma naturalidad con que en los buenos árboles brotan hermosas flores y buenos frutos.

1 “Con el cual o sin el cual, el mundo va tal cual”.

2 SAN GREGORIO DE NISA, apud ANGELI, Antonio. Basilio di Cesarea. Milano: Àncora, 1968, pp. 31-32.

26Ago/19

IMPORTANCIA DE LA MIRADA

Importancia De La Mirada

Plinio Corrêa de Oliveira

        El hombre no se expresa apenas pronunciando palabras, sino también por el tono de la voz, por la posición del cuello y del tronco, por el movimiento de las manos. Entretanto, lo más importante es la mirada. Aquí está uno de los elementos de la verdadera educación que deberá nacer en el Reino de María, por la acción del Espíritu Santo.

La palabra expresa aquello que la persona quiere decir, mientas que la mirada proporciona lo inefable, lo inexpresable de lo que se está queriendo expresar. Así, hay una cantidad de cosas que la mirada dice y que la palabra no consigue decir.

Obra Prima De Retórica:

Plinio Corrêa de Oliveira

Por ejemplo, un pobre hombre que está necesitando pan; entra en una panadería y le habla al panadero: “¿quiere darme un pan?” La palabra dice: “estoy necesitando un pan, no tengo dinero para pagarle, ¿Ud. quiere dármelo?” Pero la mirada dice una serie de cosas a respecto del propio sujeto; lo que está sintiendo, cómo está sufriendo, como quien afirma: “Mire mi alma, vea la necesidad por la que estoy pasando, mire mi tristeza por esa causa, la humildad con la que se lo estoy pidiendo, y cuanta dureza habría de su parte en rechazarme. ¡Quiérame bien, porque lo estoy necesitando!”. Es lo que dice la mirada.

Por tanto, la mirada trae una cantidad de conocimientos por con naturalidad que acompañan a aquel simple pedido de pan, y son una justificación de ese pedido, y no serviría de nada la palabra, si por ejemplo, fuese dicha detrás de un biombo.

Es curioso, que cada actitud constituye una especie de obra prima de retórica, de la cual la persona no se da cuenta. Es algo confuso, pero es una obra prima: lo poco que el individuo puede dar en materia de retórica, lo presenta así, porque también la voz modula – un poco cantando – lo que los ojos dicen mirando. Y hay inflexiones de voz que dicen más que las meras palabras. Por ejemplo: “¿Ud. querría darme un poco de pan?” Hay mil modos de modular este pedido, de manera que sin que el sujeto lo note, eso sea dicho de tal forma que el tono de voz complete lo que la mirada dice, y que forma parte del lenguaje de la connaturalidad, no del lenguaje del sentido lógico de la palabra.

Dentro de eso, son elementos complementarios la posición del cuello sobre el tronco y la del tronco sobre las piernas. Y la culminación del poder convincente está en la actitud de las manos. Si pidiese con la mano pegada a la espalda, es casi insolente y el pedido se dirige hacia un rechazo.

La curvatura: quien pide, raramente lo hace con el tronco erguido. No levanta la cabeza, ni el cuerpo; se necesita ser un gran jugador para levantar las dos cosas y hacer un pedido. Hay una cierta lógica cuando el sujeto sabe decir: “Vea esta miseria; vea el clamor de la injusticia de que yo no tenga pan: ¡Démelo!”. Conforme las circunstancias, eso puede tener su valor de convicción.

Lo más interesante son las riquezas de la connaturalidad, por donde el hombre no percibe esto, y hace ese juego con mayor o menor éxito.

El Regionalismo Europeo:

Y aquí entra una cuestión compleja: ¿Cómo formar a las personas para eso? ¿Cuál es la medida, el punto exacto para tratar las cosas, a partir de las cuáles se consigue formar sin quitar la autenticidad de los que se está formando? Es decir, civilizar sin sustraer la autenticidad del pueblo a ser civilizado, educar sin hacer del individuo un autómata. Hay algo que estimula la aseitas1 y la orienta, según un movimiento que es de ella; el ideal es extrínseco a ella, pero el tropismo por donde se vuelve hacia el ideal es de ella.

Utilizando un ejemplo del reino vegetal, se trataría de estimular a la planta para tonificar su tropismo, más que a torcerla o estirarla en una determinada dirección. Es un problema muy delicado que incluso se aplica a los pueblos.

Doy un ejemplo: Antes de la Primera Guerra Mundial, ¿qué habría sido posible o conveniente decirle al mundo europeo, a respecto de la cuestión del regionalismo?

Si fijamos la atención en cómo era el mundo europeo de aquella época, en función del movimiento centrípeto nacional que venía tomando cuenta de aquellos Estados cada vez más centralizados, y del movimiento centrifugo regionalista de todas aquellas viejas regiones de Europa que estaban siendo trituradas, ¿qué sería posible decir para dar un golpe en ese centralismo e indicar el punto de equilibrio entre una cosa y otra?

Archiduque Alberto de Austria. Museo Quiñones de León. Vigo, España

Consideremos a un bretón. Según la idea que tengo, un bretón es un francés, pero de un tipo tal como no hay otro, y que debería ir engendrando notas cada vez más características. ¿Cuál es el punto ideal por donde el bretón es suficientemente francés para que haya una Francia verdadera, pero suficientemente bretón para ser un ciudadano de Bretaña?

¡Qué divagación agradable e interesante saldría si pudiésemos lanzar en aquél tiempo un mapa con todos los regionalismos, que son incontables! En España, por ejemplo, tómense las Vascongadas. Yo les garantizo que en las Vascongadas existen particularidades, singularidades, etc. sólo falta que hayan de barrio a barrio dentro de la misma ciudad. Y ¡cuántas diferencias hay entre un granadino y un bilbaíno! Eso se ocultó, de eso no se habló, la literatura no trató de eso; esas diferencias eran tenidas como deformidades que deberían ser rapadas y liquidadas, y sería necesario hacer de Castilla el “monstruo” que deglutió España entera. Así también lo fue Lisboa y toda Europa que estaba pasando por ese proceso. Con la guerra, naturalmente, eso se precipitó mucho más. Y qué cosa magnífica hubiera sido indicar el punto de equilibrio para que fuese la verdadera Europa; que eso que nace de la base continuase creciendo y floreciendo, según modelos locales, pero teniendo algo en común entre sí, que por supuesto competiría al país destilar. Y eso mismo que estoy diciendo es más didáctico que real, porque es demasiado arregladito y bonito para la sociedad orgánica. La sociedad orgánica es menos simple que eso; es más enmarañada, más mezclada que esa realidad que estoy pintando. Y allí está la vida.

Entonces, ¿cómo sería necesario tomar cada uno de esos pueblos, como un director de orquesta, toca aquí, allá, acullá, para que la sinfonía de los regionalismos auténticos se desprendiese de una Europa Verdadera? Es un problema muy bonito. Estaba imaginando, por ejemplo, un archiduque de Austria que escribiese un libro para justificar la monarquía dual, y restregase en la cara de Europa lo siguiente: “Nuestra monarquía es más diferenciada que sus países. Uds. dicen que somos unos tiranos porque aplastamos los países, no permitiendo que se separen los que están bajo nuestra hegemonía. Uds. impidieron los nacimientos; ¡son necrópolis de niños! Coordinar los adultos que supimos conservar libres es mucho más difícil que ser administrador de un cementerio de niños”.

La Esencia De La Amistad Es Metafísica y Sobrenatural:

Dr. Plinio durante una conferencia el 10/10/1992

En lo referente a la mirada, a los gestos, el hombre debe ser educado como esas naciones, en esa correlación entre un tema y otro. Y si un niño tuviese, por ejemplo, una institutriz que afirmase – la que yo tuve me lo dijo varias veces –: “Un hombre educado no gesticula con las manos, y por tanto, tú no eres educado, luego al menos, no digas que no te avisé”. Yo pensé en silencio: “Si no gesticulo, no soy yo mismo. Entonces, prefiero ser un mal educado antes que ser un bien educado pero que no soy enteramente yo mismo. Además, ella misma cuando se deja tomar por determinado tema, también gesticula. Y por lo tanto, esa ‘buena educación’ no sirve, sabré mover mis manos como yo quiero”. Mientras estoy diciendo eso, las muevo.

Tendría mucho miedo de escuelas que dijesen así: “tres palmetas2 en la mano por gesticular”. Entonces, paso todo el tiempo sin gesticular, pero me siento, irremediablemente como si fuese un piano en el que una nota se quebró. Ahí se ve la dificultad de educar.

En el Reino de María, todo eso tiene que nacer por efecto del Espíritu Santo. Bajo ese punto de vista, saber educar, es algo muy delicado.

Por lo tanto, la mirada, no puede ser considerada aisladamente de las otras formas de expresión, pues el cuerpo entero, a veces sin percibirlo, completa su retórica. Sin embargo, las otras expresiones realzan la mirada, pero ésta es el punto maestro por donde todas las cosas hablan. Es decir, todo el resto se ordena en función de la mirada.

Ahora bien, ¿cuál es la relación entre la mirada y la palabra hablada? En un hombre que canta, su laringe es un instrumento musical, pero la mirada es propiamente la partitura de aquello que es cantado. La m irada agrega a la palabra lo que la partitura adiciona a la escritura; no es solamente la mirada, pero la mirada lo es preponderantemente.

Yo encuentro una dificultad en convencer a los demás a este respecto, pero es una verdad que está en el fondo de la cabeza de todo el mundo. Lo que hay de curioso aquí, es lo siguiente: Los hombres, fueron hechos para quererse y amarse unos a otros, pero con un amor metafísico y sobrenatural, que es el único verdadero, mediante el cual, conociéndose profundamente las almas unas a las otras, sintiendo consonancia y armonía, se quieren porque desean cosas en torno a las cuales son consonantes. Es decir, el fondo de la amistad es metafísico y sobrenatural.

Puede haber amistad natural, pero cuando ella existe verdaderamente está construida en torno a principios metafísicos no expresados. Y, por ejemplo, la amistad entre dos individuos que fueron educados juntos, de hecho se explica principalmente porque hubo una consonancia entre ambos.

E involuntariamente, dos mercaderes que están tratando en el mercado, o un hombre en un banco que presenta un cheque y otro le entrega el dinero, por tanto una operación puramente mercantil, sin darse cuenta, cuando se miran, uno busca en la mirada del otro, aquello que se encuentra en todos.

Diafragma De La Máquina De Fotografía:

El punto de partida de toda nuestra sociología está en esto: cuando miramos así, cada uno de nosotros tiene un punto que es metafísico. El sujeto no sabe que es metafísico; a él se le presenta como un sentimiento del alma. Y, realmente, ese punto metafísico produce un cierto sentimiento de alma, pero por detrás de éste sentimiento hay una cosa metafísica en la que se siente un cierto aislamiento, porque toda alma padece por vivir aislada en este punto profundo, y pasa su existencia mirando a los otros y preguntando: “¿Ud. es así? ¿Ud. es quien yo buscaba?”

Es una cosa muy interesante observar dos personas que se ven por primera vez. ¡La vida, para quien sabe observarla, es interesantísima!

Será, por ejemplo, alguien que está atendiendo al público en una de nuestras sedes, y toca el timbre un integrante de la Asociación residente en otro país; los dos nunca se vieron. En la primera mirada ¿qué sucede? Siempre es una búsqueda.

A veces, también la hostilidad nace enseguida, porque hubo un rechazo. La hostilidad proviene del hecho de encontrar lo contrario, y a veces, sucede lo siguiente: el sujeto está particularmente desprevenido y con una esperanza subconsciente de que en el próximo toque de timbre va a encontrar una cosa más afable. Aparece un dinosaurio, y eso puede traducirse en un… “¿Así que usted?”

Pero esa búsqueda es así: hay una apertura análoga a la de un diafragma de máquina fotográfica que cierra y abre, según el sujeto mueve una pieza. En el ojo, la búsqueda es el diafragma que se abre.

Imaginemos un individuo que, al recibir la visita de otro, piensa: “Ese, para mí, forma parte del mundo del anonimato”, y pregunta:

– ¿Ud. qué desea?
El otro responde:
– Vine a cobrar una cuenta.
– Sí. ¿Ud. tiene el recibo?

¡Se acabó! La conversación comenzó con los dos diafragmas abiertos, como todas las conversaciones que inician y terminan tantas veces con los diafragmas cerrados.
En el fondo, todo aquello de lo que hablaba hace poco, la sinfonía de los gestos, del tono de las palabras, de la inclinación, etc., tiene como objetivo ese punto metafísico.
Así, para aquellos que deseamos que tengan con nosotros el diafragma cerrado, porque no hay intercambio posible, en toda nuestra actitud tomamos oposición. Y para aquellos en quienes buscamos alguna cosa, asumimos una actitud diferente.

Los Restos De La Inocencia:

“Vendedora de frutas”. Museo Provincial, Pontevedra, España.

Y no creo, por más increíble que sea en pleno siglo XX, en el puro interés. Las personas pueden de hecho tratarse según un objetivo, pero esa búsqueda, en el fondo, condiciona – si bien no siempre de un modo decisivo – el trato humano de comienzo a fin.

Incluso un egoísta no tiene en vista solo el mero interés. Decidió entregar su vida a un interés, pero en el fondo de su alma tiene enmarañada, sufrida algo a la manera de una zona del alma que recibió un golpe y está comenzando a quedar infectada, gangrenada, el dolor de aquello que querría haber sido y no fue, que deseaba haber hecho y no hizo, y una cierta búsqueda de alguien que sea consonante con él, con lo que él querría haber sido.

El sujeto puede, por el más vil de los movimientos, tomar a una persona con quien él es enteramente consonante y darle un puntapié y decirle: “Si me hago su amigo, dejaré de ser un hombre de interés como yo quiero. Ud. para mí es una tentación. Voy a despedazarte.” Él no da ese puntapié a lo tonto, en vano, porque le acaba doliendo a él.

Y un individuo que orienta toda su vida de acuerdo a sus intereses, y que puede llegar a ser un banquero ideal, de repente hace una locura; es la explosión de aquella zona maltratada, esclavizada y ultrajada del alma, que muchas veces no es el lado malo, la que se subleva, es el lado bueno que sufre; son los restos de inocencia.

(Extraído de conferencia del 5/6/1986)

1) Aseitas: del latín (ens a se). Término usado por la Filosofía escolástica significando el atributo divino fundamental que consiste en existir por Sí mismo (y que posee en sí mismo el principio de su existencia). El Dr. Plinio lo utiliza aquí en sentido analógico, significando características propias de cada pueblo relacionadas con su vocación.

2) Palmeta: instrumento que se usaba en las escuelas para golpear como castigo en la mano de los niños.